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MARIANO COMUNICA POCO

A pesar de haber sido vista por 3,2 millones de espectadores, la entrevista al presidente del Gobierno en TVE parece no haber servido para aclarar demasiadas dudas sobre el futuro de España ni sobre los planes del Ejecutivo. Consideraciones políticas aparte, expertos en comunicación y periodistas políticos han analizado la comparecencia del presidente en términos muy coincidentes. Rajoy ha sido él mismo a todos los efectos: prudente tirando a opaco, previsible en exceso y haciendo uso de sus tópicos habituales o echando mano de comparaciones domésticas para explicar las tempestades económicas globales. Aquí recogemos algunas opiniones.

Ignacio Martín Granados. Periodista

El Presidente no se ha prodigado precisamente en dar explicaciones del por qué de sus medidas y había cierta expectación en ver qué nuevo podía aportarnos. Sin embargo, ha dejado escapar una magnífica ocasión para poder explicarse ante los ciudadanos. Nos hemos encontrado con el Rajoy más auténtico: un discurso, por otra parte, muy bien aprendido, pero previsible en el que eludió responder directamente a lo preguntado, esquivando la formulación de cualquier compromiso; cultivando su storytelling personal de gobernante que está adoptando medidas que no le gustan pero no tiene más remedio que ejecutarlas; salpicado de giros de lenguaje coloquial y sus tradicionales coletillas (“vamos a ver”, “haremos lo que tengamos que hacer”, “no se puede gastar lo que no se tiene”, “actuaremos en defensa de los intereses de España”, “a mí tampoco me gustan las medidas que estoy adoptando”…) y que no nos ha aportado nada que no supiéramos, excesivamente prudente, aleccionado por las contradicciones de sus decisiones.

Carlos Elordi. Periodista

En  Televisión española dijo tan poco y ocultó tanto que hoy los medios extranjeros hacen interpretaciones disparatadamente distintas de lo que quiso decir. Para The Guardian, “Rajoy se contuvo sobre cuáles serán los términos del rescate”.  La edición online de la BBC dice que “Rajoy rechaza las condiciones del rescate”, mientras que el derechista diario alemán Die Welt entiende que “Rajoy prohíbe cualquier interferencia de la Unión Europea en España”. Pero lo más sugerente es lo que publica el New York Times. El artículo se titula “Los problemas políticos internos impiden que España tome una postura clara para salir de su crisis de deuda y dice “Los críticos advierten que si España espera demasiado corre el riesgo de reavivar los temores de los inversores que a principios de este verano elevaron los tipos de interés a niveles insostenibles”.

Javier Vizcaíno. Periodista

El prohombre de Pontevedra se tiró toda la entrevista de ayer despejando balones a la grada y batiendo el récord de decir que no se puede gastar lo que no se tiene.

Íñigo Sánez de Ugarte. Periodista

Mariano Rajoy no dio la precisamente la impresión de tener las ideas claras: “eeeeh, vamos a ver”. Pocas cosas hay en la política española que más preocupan o angustian a los españoles, incluidos los que votaron a Rajoy pensando en que su llegada al poder lo solucionaría todo. A todos ellos, Rajoy les dejó claro que no tiene una respuesta o la tiene y prefiere ocultarla.

Luis Arroyo. Experto en comunicación política.

Hemos visto al genuino Rajoy, poco comprometido  y sin arriesgar. Rajoy es como esos viejos coches soviéticos: duros para aguantar años, pero sin atractivo ni sorpresas.

Xesca Vidal, doctora en Ciencias Audiovisuales, psicóloga y experta en Comunicación Pública.

 Vio un cambio sustancial en su imagen pública al desarrollar un movimiento constante y de principio a fin con las manos y los brazos. He visto una gran evolución, “la persona lenta, aburrida y anticuada se transformó en vitalidad”. Por primera vez, añade, parece que ahora al fin “Rajoy ha dado realmente importancia a la comunicación no verbal”.

Tuvo eso sí un fallo al inicio del debate, explica cuando tras la primera pregunta y teniendo a su izquierda a la moderadora, giró su cabeza hacia la derecha, es decir huyó, luego tomó aire lo que demuestra que estaba nervioso, sacó la lengua y después empezó a titubear, es decir actuó como lo ha hecho siempre aunque después lo corrigió y no lo repitió más.

DECÁLOGO DE LA MANIPULACIÓN. LAS CLAVES DE CHOMSKY

La comunicación permite informar y desinformar de la misma manera que un martillo puede cumplir la noble tarea de clavar un clavo o ser el arma de un crimen brutal. Tal vez se pueda explicar esta obviedad usando el eufemismo de que la desinformación es “comunicación negativa” de la misma manera que hacían aquellos economistas calificando la recesión de “crecimiento negativo”. Este manejo torticero de las palabras es un primer ejemplo de desinformación. La comunicación es una moneda de dos caras, como lo son la verdad y la mentira, que en manos de un prestidigitador (léase político, por ejemplo) puede servir para abrir los ojos a las personas o para impedir que vean la realidad. Como hay medicamentos capaces curar y matar al mismo tiempo, todo depende de su uso, la información puede depurar y puede intoxicar a sus receptores, todo depende de las intenciones de quien la maneja.

En estos tiempos turbios que nos ha tocado vivir, marcados por un bombardeo incesante de decisiones políticas y económicas que afectan a los derechos básicos de la mayoría de la sociedad y están generando un malestar creciente, la desinformación, la información manipulada de manera más o menos burda, es utilizada a diario como arma de destrucción masiva de nuestra capacidad de juicio. Pero como esta es también la sociedad de la información, los manipuladores deben recurrir a estrategias indirectas, sutiles y cada vez más ingeniosas para colar sus dosis de desinformación sin que se note demasiado, Los métodos para hacerlo son variados y se depuran a diario, pero el lingüista, pensador y lúcido analista de la realidad, Noam Chomsky, ha encontrado 10 fórmulas de colar gato por liebre en la opinión pública. Tomen nota y piensen en ejemplos cercanos y diarios.

  1. La estrategia de la distracción El elemento primordial del control social es la estrategia de la distracción que consiste en desviar la atención del público de los problemas importantes y de los cambios decididos por las élites políticas y económicas, mediante la técnica del diluvio o inundación de continuas distracciones y de informaciones insignificantes. La estrategia de la distracción es igualmente indispensable para mantener la atención del público distraída, lejos de los verdaderos problemas sociales, cautivada por temas sin importancia real.
  2.  Crear problemas y después ofrecer soluciones. Este método también es llamado “problema-reacción-solución”. Se crea un problema, una “situación” prevista para causar cierta reacción en el público, a fin de que éste sea el mandante de las medidas que se desea hacer aceptar. Por ejemplo: crear una crisis económica para hacer aceptar como un mal necesario el retroceso de los derechos sociales y el desmantelamiento de los servicios públicos.
  3.  La estrategia de la gradualidad. Para hacer que se acepte una medida inaceptable, basta aplicarla gradualmente, a cuentagotas, por años consecutivos. Es de esa manera que condiciones socioeconómicas radicalmente nuevas (neoliberalismo) fueron impuestas durante las décadas de 1980 y 1990: Estado mínimo, privatizaciones, precariedad, flexibilidad, desempleo en masa, salarios que ya no aseguran ingresos decentes, tantos cambios que hubieran provocado una revolución si hubiesen sido aplicadas de una sola vez.
  4. La estrategia de diferir. Otra manera de hacer aceptar una decisión impopular es la de presentarla como “dolorosa y necesaria”, obteniendo la aceptación pública, en el momento, para una aplicación futura. Es más fácil aceptar un sacrificio futuro que un sacrificio inmediato. Primero, porque el esfuerzo no es empleado inmediatamente. Luego, porque el público, la masa, tiene siempre la tendencia a esperar ingenuamente que “todo irá mejorar mañana” y que el sacrificio exigido podrá ser evitado.
  5. Dirigirse al público como criaturas de poca edad.  “Si uno se dirige a una persona como si ella tuviese la edad de 12 años o menos, entonces, en razón de la sugestionabilidad, ella tenderá, con cierta probabilidad, a una respuesta o reacción también desprovista de un sentido crítico como la de una persona de 12 años o menos de edad”.
  6. Utilizar el aspecto emocional mucho más que la reflexión. Hacer uso del aspecto emocional es una técnica clásica para causar un corto circuito en el análisis racional, y finalmente al sentido crítico de los individuos. La utilización del registro emocional permite abrir la puerta de acceso al inconsciente para implantar o injertar ideas, deseos, miedos y temores, compulsiones, o inducir comportamientos…
  7. Mantener al público en la ignorancia y la mediocridad.  “La calidad de la educación dada a las clases sociales inferiores debe ser la más pobre y mediocre posible, de forma que la distancia de la ignorancia que planea entre las clases inferiores y las clases sociales superiores sea y permanezca imposible de alcanzar para las clases inferiores”.
  8. Estimular al público a ser complaciente con la mediocridad. Promover al público a creer que es moda el hecho de ser estúpido, vulgar e inculto…
  9. Reforzar la autoculpabilidad. Hacer creer al individuo que es solamente él el culpable por su propia desgracia, por causa de la insuficiencia de su inteligencia, de sus capacidades, o de sus esfuerzos. Así, en lugar de rebelarse contra el sistema económico, el individuo se auto desvalida y se culpa, lo que genera un estado depresivo, uno de cuyos efectos es la inhibición de su acción.
  10. Conocer a los individuos mejor de lo que ellos mismos se conocen. En el transcurso de los últimos 50 años, los avances acelerados de la ciencia han generado una creciente brecha entre los conocimientos del público y aquellos poseídos y utilizados por las élites dominantes. Gracias a la biología, la neurobiología y la psicología aplicada, el “sistema” ha disfrutado de un conocimiento avanzado del ser humano, tanto de forma física como psicológicamente.