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Cinco cosas que me gustan de ser desarrollador web

Por Eduardo M. Cristobal. Desarrollador web de Bittia.

Allá por el año 1998 hice mi primera web: tenía el fondo naranja y muchos, muchos GIFs animados. Era horrible pero me encantó hacerla porque resultó un reto buscar los recursos necesarios, aprender HTML y subir el resultado a Internet (¡cómo costó esto último!).

Pasaron unos años hasta que decidí ser desarrollador web, pero hoy puedo decir que tengo el privilegio de dedicarme a lo que me gusta. Estas son algunas de las razones, ilustradas todas ellas con GIFs en pequeño homenaje a aquella página exageradamente naranja:

Tu trabajo llega a muchísima gente

Es una perogrullada, pero cada vez que subes un proyecto a Internet estás expuesto a la crítica (buena y mala) de mucha gente. Luchas contra el síndrome del impostor (http://es.wikipedia.org/wiki/S%C3%Adndrome_del_impostor): Cada trabajo es un termómetro de lo bien o lo mal que lo estás haciendo, hay una exigencia detrás, un listón que superar.

No te puedes quedar atrás

Seguir día a día la actualidad, tecnologías, tendencias, etc. es una máxima del sector. Aprendes o te quedas atrás. La evolución de Internet es brutal y existen grandes fuentes de información de profesionales de alto nivel. Es de agradecer que trabajadores de BBC expliquen cómo trabajan, por poner un ejemplo. Admiro el talento que tiene la mucha gente que pone a disposición de todo el mundo sus trabajos en Internet, herramientas de gran ayuda para el resto de la comunidad de desarrolladores.

Me gusta dedicar unos minutos al día a revisar todas estas novedades y probarlas: Nunca falta una carpeta de ‘test’ en el ordenador donde poder probar un estilo CSS, un script de jQuery o una clase PHP.

Lo que aprendes de los clientes

Salvo que te dediques a publicar contenidos única y exclusivamente relacionados con el diseño y desarrollo web, la gran mayoría de nosotros solemos trabajar para todo tipo de clientes: particulares,  autónomos, empresas, fundaciones, etc.

Eso te permite conocer mucho mejor la actividad de profesionales ajenos a tu sector y valorar aún más lo que hacen: cuando menos lo esperas te das cuenta de que aquel trabajo, como todo, requiere talento y esfuerzo.

Lo que aprendes de tus compañeros

En Bittia trabajas con un jefe de proyecto que osa ponerle precio en forma de horas a tus preciadas “obras de arte”, un diseñador gráfico que te descoloca aquel dichoso formulario, un responsable de comunicación que te pone pingando en redes sociales, una ejecutiva de cuentas que te pregunta cuándo estará la web que te encargaron esa misma mañana, una responsable de medios que te pide un banner interactivo para ayer… incluso algún comercial del equipo de fútbol rival.

Como ocurre cuando tratas con un cliente, acabas aprendiendo mucho de ellos viéndoles desarrollar su trabajo día a día: para que yo entre en acción alguien tuvo que buscar el cliente, reunirse con él, presentar una propuesta, etc. Hay mucho trabajo colectivo detrás de cada proyecto.

Y por supuesto, también están otros desarrolladores web (¡se os quiere!) con los que trabajas codo a codo (o código con código) y que te ayudan a mejorar compartiendo trucos, opiniones, recursos, etc.

También trabajas solo

Muchas veces ese proyecto en el que estás metido se convierte en “tu” proyecto. Vuelves al primer punto: tu trabajo llega mucha gente. Se convierte casi en una cuestión de orgullo. Quieres asumir la responsabilidad de hacerlo bien y la sensación cuando esto ocurre es magnífica porque nadie más que tú (salvo que vociferes por la oficina, como es mi caso) sabe lo que te ha costado rehacer ese código o maquetar esa página. ¡Bien por uno mismo!

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El Quino de mi vida

Ángel Heredia, director creativo de BITTIA

Esta historia ya la conté otra vez –uno acaba contando siempre las mismas historias–, con algunas variaciones, hará diez años, a propósito de un libro que editó el Ayuntamiento de Gijón sobre el genial dibujante Alfredo Truán (1895-1964).

A mediados de los años 80 un servidor solía bajar tres o cuatro veces por semana desde el barrio de Pumarín hasta la vetusta –y única, por entonces– Biblioteca Pública de Gijón, con la firme intención de estudiar allí lo que no estudiaba en casa, una casa con demasiados hermanos, demasiado ruido y demasiada tele. Demasiadas distracciones.

Normalmente empezaba bien, con ganas. Cogía mi tocho de papeles, ponía la cabeza entre las manos, a modo de orejeras, e intentaba sumergirme en mi particular océano de sabiduría, ayudado por aquel silencio monacal. Así las primeras dos horas. Luego, inexorablemente, las distracciones venían a mí: además de chicas con apuntes, en una biblioteca hay libros. Y los libros tienen algo, un no sé qué, que distrae mucho. Total, que más tarde o, casi siempre, más temprano, me levantaba y me ponía a recorrer anaqueles al azar, deteniéndome sobre todo en libros gordos con fotos o ilustraciones, que exigían menos esfuerzo intelectual.

Fue así como aprendí a distinguir entre dinosaurios saurisquios y ornistiquios por la forma de su cadera y como conocí los hitos fundamentales de la historia del motociclismo hasta Freddie Spencer. También recuerdo una vez que, después de ojear con excesiva atención a los detalles un manual de cirugía plástica y reparadora, me puse pálido y tuve que salir a que me diera el aire. Hubo otra vez que igualmente tuve que salir de la Biblioteca, pero en este caso porque me dio la risa y la gente empezó a mirarme raro, como cuando te da la risa en un funeral. Bueno, en realidad esto de la risa en la biblioteca me pasó al menos dos veces: la última, que recuerde, repasando “Los forrenta años” de Forges. La primera, eso seguro, fue ojeando la antología “Gente en su sitio” (Lumen) de Quino, hoy flamante Premio Príncipe de Asturias 2014 en la categoría de Comunicación y Humanidades.

Siempre quise ser dibujante, aunque apenas lo he conseguido. En aquella época dibujaba a todas horas y en todas partes, compulsivamente. Era bastante malo y sufría de una inseguridad atroz. Al ser necesariamente autodidacta –lo de las clases y los profesores particulares fue un invento del maligno y de la sociedad del bienestar en los 90– aprendía a golpe de ensayo y error. Me negaba a copiar (algo que muchos años después descubrí, por boca de dibujantes profesionales, que es el mejor camino –el único, quizá– para aprender a dibujar) y me preguntaba cosas como si, cuando empiezas a dibujar, por ejemplo, un tigre, tiene que notarse desde el principio que va a ser un tigre y no, por ejemplo, una vaca. Y, como todos los dibujantes imberbes, sufría mucho dibujando manos.

Me deprimía ver lo buenos que eran –que habían llegado a ser– artistas del bocadillo tan diferentes en todo como Moebius-Giraud (dios por encima de todos, aún hoy), Hal Foster, Hugo Pratt… o Quino.

Mafalda, los inicios

Mafalda, los inicios

Lo de Quino fue un caso especial. Aquel Quino rápido y minimalista de Mafalda (ver imagen 1), me daba esperanzas. A ver: aunque era evidente que andaba sobrado de soltura y expresividad –y yo no– los suyos eran unos trazos rápidos, funcionales, muy subordinados al texto (escribir como los ángeles es “el otro” talento inigualable del argentino, como ocurre con todos los grandes humoristas gráficos que en la historia han sido)… Parecía un objetivo, no sé, asequible llegar a dibujar, al menos, como el Quino de Mafalda, el primer Quino que conocí. Nunca –eso sí lo supe, ay, muy pronto– sería Moebius, pero Quino (el de Mafalda)… bueno, podía intentarse. Aún guardo en alguna parte unas cartulinas con unas tiras cómicas que empecé a escribir y dibujar bajo el “síndrome Quino”, aunque justo es aclarar en este punto que tal síndrome resultó ser escasamente contagioso por falta de talento en el cultivo.

Eso, ya digo, fue cuando Mafalda. Con Mafalda me pasa como a mucha gente: la niña en sí me resulta algo repolluda y marisabidilla para sus escasos ocho o diez años, supongo que porque está interpretada por un señor de veinte o treinta años más, los que tuviese Quino entonces. Pero la genialidad –y la necesidad, tal vez hoy más que nunca– de las ideas que expresa, y la forma hilarante y puntiaguda en que lo hace, acabaron dejando su huella en varias generaciones de jóvenes ilusos. Y yo fui uno de aquéllos, a mucha honra.

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Pero eso fue cuando Mafalda. Años después, en la Biblioteca Pública de Gijón, descubriría que Quino el de Mafalda no solo dibujaba a Mafalda. Resulta que, cuando se ponía, cuando no estaba constreñido por el rígido cajón horizontal de las tres o cuatro viñetas para el periódico, el jodío Quino dibujaba como el jodío Leonardo da Vinci (ver imagen 2). Y lo que era aún más asombroso: ese considerable esfuerzo añadido no menguaba ni una ápice la agudeza y gracia de sus textos. ¿Ves cuando vas a dar un paseo en bici con Lance Armstrong (igual tendría que buscar otro ejemplo) y, en una cuesta larga, justo cuando tienes la sensación de que estás consiguiendo apretarle un poco las tuercas, va él y te dice “Taluego”? Pues eso.

No resulta muy original, tal día como hoy, declarar que uno ha disfrutado mucho y durante mucho tiempo con Quino. Es don Joaquín Salvador Lavado Tejón una referencia artística, intelectual y ética necesaria, universal y, seguramente, eterna. Del mismo modo que uno puede recordar, sin esforzarse, escenas y diálogos de pelis de Woody Allen o de Pajares y Esteso, es oír “Quino” y venirse a la memoria un torrente de trazos, escenas y frases, cada una más genial que la anterior. Por eso mismo sufrí tanto, también, con Quino. Porque cuando empezaba a pensar –ya, ya lo sé: qué ingenuo– que algún día podría alcanzarlo dibujando, una sola palabra, una sola perspectiva suya en un dibujo de un libro de la editorial Lumen, como una revelación, me mostró que la distancia era, en realidad, astronómica y que igual debería imponerme objetivos profesionales más humildes, como diseñador gráfico o así.

Imaginaos la distancia ahora, que es Príncipe…

 

 

Caja Rural de Asturias: el reto de publicitar un banco (1)

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¿Hacer publicidad para una entidad bancaria? Lo que en cualquier otra época habría sido el inicio de un proceso más de creatividad, de búsqueda ideas y de relación con un cliente más (un cliente solvente  y deseable tratándose de un banco), en las actuales circunstancias económicas y sociales se trata de un reto publicitario por encima de lo corriente. Los bancos, las entidades financieras en general, todo lo que tenga que ver con este sector soporta el peso de una publicidad negativa generada por varios años de escándalos, rescates, reconversiones internas y casos de fraudes protagonizados por gestores bancarios o responsables políticos vinculados a estas instituciones. Un ejemplo de como la crisis bancaria había dañado la imagen de todo el sector, fue el autobús fletado por un bufete de abogados de Madrid dedicado en su totalidad de pregonar las condenas impuestas por los tribunales a Bankinter para conseguir captar clientes entre los perjudicados.

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Una imagen así hubiera sido impensable no hace demasiado tiempo, pero esta demostraba a la perfección el nivel de malestar que los bancos habían generado en la opinión pública.

Crear una campaña para un banco en estas circunstancias era todo un reto creativo y de comunicación para cualquier agencia. Así nos lo planteamos en  BITTIA cuando Caja Rural de Asturias contactó con nuestra agencia para solicitar una propuesta de campaña en la que el reto era conseguir reforzar la imagen de la entidad sin modificar su identidad corporativa, así como crear una imagen de marca capaz de atraer a un sector de público muy concreto: pymes, autónomos y profesionales.

Partiendo de la constatación de que los bancos son empresas poco valoradas y más bien temidas o despreciadas por los ciudadanos, y de que muchas de las cajas de ahorros han perdido su carácter de instituciones con un perfil social, además de verse envueltas en grandes escándalos, procedimos a analizar qué elementos del perfil de Caja Rural de Asturias permitían separar a esta entidad de ese ‘agujero negro’ que se tragaba la imagen y la marca de buena parte de sus competidores. Y una vez más llegamos a la conclusión de que es fácil hacer publicidad cuando el producto es  bueno, cuando tiene más virtudes que defectos y asienta sus bases sobre principios sólidos y una trayectoria coherente. Caja Rural de Asturias forma parte de esas entidades de ahorro que han sido muy consecuentes con sus principios y fieles a la ética que supone trabajar en el régimen de banca cooperativa. Una ventaja fundamental para nuestro trabajo es que la marca “Caja Rural de Asturias” nunca ha estado asociada a escándalo o irregularidad alguna, ha sabido mantener su posición aún a costa de poder aparecer en el mercado como una entidad menos “moderna”.

Pero ¿basta con ofrecer tecnología para atraer a los clientes? En el proceso de preparación de la oferta pudimos comprobar que la mayoría de los usuarios de la banca hacen más hincapié en contar con un banco cercano, amigable y de confianza que en los aspectos tecnológicos. En la mayoría de las encuestas de opinión sobre la banca, los clientes subrayan que toman las decisiones relacionadas con su dinero en función de la proximidad, la confianza y la transparencia que ofrecen las diferentes entidades. Las crisis hacen recomendable la prudencia, la vuelta a los valores sólidos, tradicionales y de reconocido prestigio. Caja Rural de Asturias se iba perfilando como una entidad bancaria con suficientes fortalezas propias para resultar atractiva sin necesidad de crear una imagen positiva “de laboratorio”.

¿No había zonas grises? Sí, desde luego. No hay anverso sin reverso. Caja Rural de Asturias tiene más de medio siglo de presencia en el Principado a base de trabajar un sistema de negocio personalizado y cercano. Pero la propia entidad es consciente de que esa proximidad a los clientes se había sustentado durante mucho tiempo  en un contexto casi exclusivamente rural y su intención actual es acercarse a un tipo de cliente urbano, joven, profesional o empresarial. Ello no implica que Caja Rural de Asturias renuncie a sus orígenes, al contrario, quiere basar en esos orígenes el incio de una etapa de expansión en la que el público demanda una de las virtudes de esta marca: la confianza.

Por tanto, nuestra ruta estaba ya trazada por las fortalezas de una marca bien valorada. En nuestro siguiente post os contaremos como lo hicimos.

¿Por qué está de moda “Man men”?

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Extracto del libro “La Publicidad me gusta”

Autor: José Carlos León Delgado

Editado por: El Viso Media, S.L.U. www.elvisomedia.com

La serie ambientada en una agencia de publicidad de los años sesenta, en la famosa Madison Avenue en la que genios como David Ogilvy llevaron la profesión a todo lo alto, es una de las sorpresas televisivas de los últimos años. ¿Y por qué logra tanto éxito en un momento en el que las voces en la red proclaman la muerte de la publicidad. Especialmente en la primera temporada, la trama desgranaba los secretos de la creatividad publicitaria, de la negociación, de la creación de mercados y productos. Era veraz, y algunos viejos rockeros lo hemos vivido tal cual se presenta. Pero no es prehistoria.

No es casualidad que atraiga a los nativos digitales tanto como a los dinosaurios del marketing. Porque el marketing y la comunicación están de moda. Y en el mundo de la web social y de los prosumers, esos consumidores y productores a la vez de información de los que hablaremos más adelante, todos quieren ser publicistas o parecerlo. Sí. Se empieza escribiendo un blog y se acaba anunciando algo. O vendiendo espacios para la publicidad.

Nos hemos creído eso de que los consumidores son los apóstoles de las marcas, y más allá de la celebérrima frase “el medio es el mensaje” de McLuhan, ahora “el usuario es el medio, el mensaje y el producto al mismo tiempo“.

Y entonces, llega la curiosidad por saber cómo se hace, para hacerlo o para deshacerlo, porque siempre habrá quien insista en la teoría conspiranoica de que los publicitarios maquinamos para esclavizar a la sociedad al consumo y a las marcas. No importa que tengas inteligencia y sepas que no necesitas tres pares de zapatillas de deporte o cuatro relojes. No importa que te guste desayunar el pan de ayer tostado, si hago una buena campaña de publicidad, te haré comprar todo lo que yo diga y cambiarás el pan por los cereales multivitaminados con el envase de ‘Toy Story’, aunque cueste tres veces más.

¿Tenemos superpoderes, como ironizaba Carlos Dulanto en un fantástico post en el blog Roastbrief?

“Sí, quise ser publicista porque me di cuenta de que una sola palabra es más poderosa que todas las poses del mundo. Quise ser publicista porque podía ser invisible y hablar a través de las marcas, reflejándome a mí mismo en sus ideas, ocultándome detrás de cada slogan”

No somos Fu Manchú, pero sí tenemos un cierto poder. Y cuanto más crezca la cultura del on line, más poder tendremos. Porque en la red casi todo es gratis. Facebook, Google o Spotify. Es gratis, para el usuario, porque quien lo paga es la publicidad. Sin publicidad, adiós deporte, adiós información, adiós cultura… ¿Seguro que quieres que muera?

A finales de 2011, España vivió una revuelta de los usuarios en redes sociales para convencer a los anunciantes de que retiraran sus spots de un programa de “telebasura”, indignados porque pagaron una entrevista a la madre de un implicado en un asesinato. Y las marcas reaccionaron quitando sus anuncios, todas. Pero las redes sociales no amenazaron con un hashtag que llegara a Trending Topic durante años o con mil páginas de Facebook en contra del programa. No, pidieron a quien tiene el poder que lo ejerciera. Porque sin publicidad, no hay dinero para el programa.

No estamos locos. Somos ‘Mad Men’ porque estamos locos por nuestro trabajo, pero no porque no sepamos lo que hacemos. Lo sabemos muy bien. Somos quienes ponen en contacto a quienes quieren comprar algo con quien quiere vendérselo. Comunicamos y tratamos de convencer, pero si tú no estás loco, sabrás lo que quieres y lo que no quieres. Yo sólo te mostraré el camino y tú lo andarás.

Como en los años dorados de Madison Avenue, la publicidad tiene poder, pero el verdadero poder lo tiene el consumidor, que es quien abre su cartera y decide qué comprar, y como le dijo Winston Churchill a Roosevelt:

“La publicidad nutre la capacidad de consumo de los hombres. Presenta ante ellos la meta de un hogar mejor y una mejor alimentación y vestido para ellos y sus familias. Espolea el esfuerzo individual y la mayor producción”

Aunque si esto te parece demasiado capitalista en los tiempos que corren, mira lo que decía el ruso Anastás I. Mikoyán en la era comunista:

“La tarea de la publicidad soviética consiste en dar al pueblo la información exacta respecto a las mercancías que están en venta. La tarea primaria es dar una información verdadera y exacta, una descripción completa sobre la naturaleza, calidad, propiedades y forma de uso de las mercancías anunciadas”

La publicidad es información y, como tal, es necesaria y útil. Podemos y debemos plantearnos a quién le corresponde emitirla, cómo y dónde. Pero sea social o no, la vida es marketing.

Título original: La Publicidad me gusta

Autor: José Carlos León Delgado

Editado por: El Viso Media, S.L.U. www.elvisomedia.com

Nada es más fiable que la publicidad

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El texto forma parte del libro “La publicidad me gusta” de José Carlos León.

“Publicidad es: Un mensaje emitido por una marca, que informa de su producto y de su oferta a un receptor, posible comprador.”

 

Está claro que el objetivo de informar es tratar de convencerle pero, a partir de ahí, las estrategias de comunicación serán más o menos lineales o complejas, concretas o difusas, pero información. Técnicamente, serían funciones connotativas y denotativas del lenguaje, para seguir en un entorno de la teoría. Pero a diferencia de otras formas de comunicación, ninguna, y creo decir bien, ninguna está tan controlada, observada y legislada como la publicidad. Créanme.

 

• Para empezar, mientras un periodista puede ocultar sus fuentes bajo secreto profesional, un publicitario está obligado a demostrar, con estudios independientes de mercado, o análisis de laboratorio, cada afirmación. Especialmente si se atreve con la publicidad comparativa.

 

• Y si se trata de una pieza creativa, con más o menos fantasía, está obligado a indicar con una leyenda que se trata de “ficción publicitaria”, no vaya a ser que alguien se crea que un coche puede volar y se lance al vacío después de ver un anuncio. Algo a lo que un director de cine o un escritor de novelas no están obligados.

 

• Y por si fuera poco, y sin olvidar a las asociaciones de consumidores y de espectadores, ahora están las redes sociales, que tienen como deporte favorito ir a por cada anuncio para buscarle cualquier atisbo de discriminación, abuso, intento de venderte algo o de lavarte el cerebro. Algo, que no ocurre tan frecuentemente con las noticias que lees en los periódicos, aunque algunas de ellas sean auténticas tropelías a la objetividad. Sin contar con que los medios, rara vez hablan de publicidad si no es para mencionar alguna campaña polémica.

 

• Y siempre se sabe de qué va. Si se ajustan a la legalidad, los contenidos publicitarios deben estar claramente identificados en los entornos informativos con la palabra “publirreportaje”, “infocomercial” o la separación de contenidos clara.

22 sitios para descargar música legal y gratis

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Fuente: Social Geek

Para los que aún no conocen el concepto, las licencias Creative Commons son un estándar en el cual se puede acoger cualquier tipo de artista, lo que hace la organización es darle herramientas jurídicas para que pueda dar de forma simple, permisos al público en general de compartir o usar sus trabajos bajo algunos parámetros.

En el mundo artístico existen demasiadas personas que se acogen a alguna de las licencias Creative Commons: Pintores, diseñadores, productores, músicos. Para hoy les compartiré un listado de sitios web donde pueden descargar de manera gratuita y legal, música de autores que se han acogida a alguna de las licencias.

1. Jamendo
Una blibioteca musical con más de 350 mil archivos, que incluye música en diferentes idiomas y de distintos países. La búsqueda avanzada permitirá reducir los resultados. También cuenta con una opción de radio que permite escuchar música según el género.

2. Freesound
Una base de datos colaborativa que cuenta con música, efectos de sonido y de ambiente. Navega, descarga y comparte sonidos, también es posible subir nuestros propios archivos pero necesitamos registrarnos primero.

3. CcMixter
Un sitio con diversidad de sonidos para descargar y compartir, especialmente dirigido a DJs, ya que hay muestras instrumentales listas para remixear. Para buscarlas puedes usar palabras clave.

4. Kompoz
Una comunidad en línea que favorece la colaboración entre artistas, los clips pueden descargarse y utilizarse en una nueva producción para volver a subirla y de esta manera se multiplica la base de datos.

5. SoundCloud
Un sitio muy popular donde artistas conocidos comparten sus nuevos tracks con la comunidad en línea. Dentro de este sitio hay una sección de CC para descargar gratis los archivos MP3. Adicionalmente podemos escuchar en línea la música sin necesidad de registro.

6. BeatPick
Podemos escuchar la música disponible sin registrarnos pero para poder descargar sí es necesario que nos creemos una cuenta. Cada clip cuenta con una descripción del sonido para poder encontrar fácilmente lo que estamos buscando.

7. Restorm
Un sitio web en el que artistas independientes comparten su música y la registran a su nombre. En algunos casos la música tiene un costo pero también hay una selección de música gratuita.

8. Musopen
Una biblioteca musical gratuita en la que podemos encontrar música de instrumentos individuales (violín, guitarra, etc.), además combinaciones de instrumentos y géneros suaves como música clásica o jazz. Podemos realizar búsquedas por autores, compositores e instrumentos.

9. Vimeo
Aunque este sitio es más conocido por los vídeos también tiene una opción para descargar música de forma gratuita, siempre y cuando se dé crédito al artista original.

10. ArtistServer
Una librería de música con más de 10 mil artistas de diversos géneros para elegir. Antes de descargar se puede escuchar la muestra.

11. Audiofarm
Un sitio que sin necesidad de registro nos permite descargar música gratis de múltiples géneros. Cualquier usuario puede subir su música para compartirla, pero para eso es necesario crear una cuenta.

12. IBeat
Una web diseñada especialmente para DJs ya que cuenta con una extraordinaria base de datos de “beats” de rock, hip hop, sonidos acústicos, etc.

13. CCTrax
Un directorio de música gratuita bajo licencia CC, como es el caso de artistas como Saykov, Baumfreun, Stiver y más.

14. JewelBeat
Una bliblioteca de música de fondo y efectos de sonido que pueden navegar mediante palabras clave, también hay una sección de descargas con costo ($0.99).

15. Audionautix
Un directorio de música bajo licencia CC 3.0, es decir que puede utilizarse para usos comerciales siempre y cuando se dé crédito a los artistas. Para descargar sólo será necesario hacer click derecho y elegir la opción “Guardar enlace como” y guardarla.

16. FMA
Free Music Archive es una biblioteca de música de alta calidad para descargar gratuita y legalmente. Además que brinda el servicio adicional de reproducción en línea.

17. Purple Planet
La creación de Chris Martyn y Geoff Harvey que permiten el uso de su música gratis. Se pueden utilizar todos los archivos disponibles siempre y cuando se coloque de referencia el enlace al sitio. El estilo de efectos de sonido es especialmente para escenas misteriosas, dramáticas y de horror.

18. Incompetech
Un sitio con numerosos tracks de música gratis. Se puede navegar por la selección por género o acciones (como relajado, acción, instenso, humor, etc). Los clips se reproducen en línea con la opción de descargar.

19. Bump Foot
Un sitio web japonés que hostea mayormente música techno, trance y dance. Se pueden descargar y utilizar en trabajos no comerciales. Sólo permiten descargar más no reproducir en línea y no es necesaria una cuenta para empezar a bajar.

20. Public Domain 4U
Múltiples géneros de música gratis para descargar. Seleccionado el género nos redirige a otra página donde podemos descargar la música sin necesidad de registro.

21. Orphan Songs
Una web creada por el músico Carl Otto Johansson, donde sube y aloja su música que podemos descargar gratuitamente.

22. Sonnyboo
Canciones y álbumes del artista Peter John Ross, la música varía entre Jazz y

Techno. Es posible descargar gratuitamente siempre y cuando se dé el crédito correspondiente.

ROPA DE GALA INTERNACIONAL

Los departamentos de creatividad y multimedia de BITTIA acaban de dar los últimos retoques a la nueva imagen y las herramientas de trabajo de la empresa Confecciones Gala, una firma especializada en la fabricación de vestuario laboral corporativo que se fundó en 1982. Gala ha ido ampliando su carta de productos a medida que las normativas sobre riesgos laborales fueron cambiando y adaptándose a la aparición de nuevos y mejores materiales.

Confecciones Gala ha confiado en BITTIA para dar un paso más en su proceso de modernización. Tras renovar su colección de productos el objetivo es ser un referente en el mercado internacional en cuanto al diseño y confort, sin olvidar la adecuación a las normas vigentes.

Transmitir esta idea de empresa global fue el primer reto de la nueva imagen de Gala que BITTIA debía crear. Como casi siempre, lo más simple suele ser lo más efectivo por eso se buscó una solución limpia y elemental: colocar el logo de la empresa sobre una imagen del planeta Tierra. Además, se añadió la frase “Worldwide Energy Workwear Solutions”.


Con este cambio Gala enuncia de manera directa  sus intenciones, objetivos y filosofía empresarial. Pero las empresas no se desarrollan solamente  con el enunciado de sus propósitos, deben ofrecer buenos productos y hacerlo de una manera clara y útil, tanto para sus posibles clientes como para facilitar el trabajo de sus comerciales. Los catálogos son en este sentido una herramienta fundamental para describir todas y cada unas de la referencias de la empresa, hacerlo con todo lujo de detalles, con una información ordenada, visualmente
atractiva y organizada de tal forma que facilite la elección del cliente y el trabajo de quienes difunden y venden los productos de Gala y en los diferentes idiomas de los países a cuyos mercados queramos llegar.

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En esta línea BITTIA elaboró para la empresa de confecciones un catálogo en el que se recogen 30 referencias de diferentes prendas de protección ignífuga. Cada una de ellas va acompañada con sendas descripciones de los materiales con los que está confeccionada, las características de la prenda, accesorios, composición,
aplicaciones profesionales, peso y tallas disponibles. Todas estas informaciones aparecen en cuatro idiomas (castellano, inglés, francés y alemán) y acompañadas de cuatro fotografías de cada uno de los productos referenciados. Este mismo catálogo se ha desarrollado en la página web, permitiendo visionar los productos de Gala con gran agilidad y claridad, además de posibilitar una vista de 360º de cada uno de ellos. Un “índice” visual interactivo permite a los comerciales de cada mercado generar una ficha de cada prenda en el idioma deseado,  facilitándoles la relación con el cliente, hacer sus presentaciones de la empresa seleccionando aquellas piezas del muestrario que más puedan interesar a cada interlocutor en función
de sus posibles necesidades.

 

En un futuro próximo la colaboración entre Gala y BITTIA continuará con la implementación de nuevos desarrollos y herramientas en el sitio web de la empresa  que permitirán elevar aún más la calidad de las presentaciones y la proyección internacional de esta consolidada empresa.