Archivos Mensuales: abril 2015

Yes, we can

BLOG CODÉS 2

Por Codés Labra Berruete.

A todo el mundo le toca buscarse unas prácticas. Te tienes que buscar una empresa y no sabes ni por donde empezar. Yo me decidí por Bittia, una agencia de publicidad con 27 años de recorrido a sus espaldas y claro, eso impone.

Al principio no sabes por donde empezar, ¿les llamo? ¿les envío un mail? ¿me presento allí a entregarles el currículum personalmente? ¿Me contestarán siquiera? Al final me decidí por el mail y después de darle mil vueltas, lo envié. Al poco tiempo tenía la respuesta en mi bandeja de entrada. Estaban dispuestos a aceptarme como becaria y en los próximos días comenzarían a preparar la documentación de mis prácticas. ¡Guay! Así de fácil. No me lo podía creer.

Después de alguna ida y venida con la fecha de inicio, llegó el día D: ducha rápida, desayuno ligero y adelante. Busqué la calle en Google Maps y allí me dirigí.

Llegas a una oficina desconocida, con gente desconocida y sin tener ni pajolera idea de lo que vas a hacer… Da un poco de respeto porque sabes que vas a trabajar junto a profesionales del mundo de la publicidad, ese mundo del que tú también quieres formar parte, entonces te conviertes en una pequeña garrapata que se alimenta del conocimiento y saber hacer ajenos.

Nada más entrar me encontré a Irene recibiéndome con una sonrisa, me presenté y rápidamente me dio la bienvenida. Llamó a mi tutor,  Javier Sáez, que se presentó junto a Ángel Heredia, me llevaron a la sala de reuniones donde, tengo que reconocer, que con un poco de vergüenza, les conté mi escaso recorrido. Tras esto y alguna aclaración en cuanto a mi nombre, me llevaron al que sería mi puesto de trabajo durante 200 horas de prácticas y me presentaron a mis compañeros. Tuve suerte porque son todos encantadores, me recibieron con los brazos abiertos.

BLOG CODÉS 1

Un miedo muy común es pensar que vas a ser la chica de los cafés, pero no fue mi caso, desde el primer día me pidieron que les ayudase con una tarea de “naming” y pude asistir a una reunión en la que se presentó el briefing para un nuevo proyecto y, claro, esas cosas motivan. Tener compañeros majos y que encima cuenten contigo para participar en proyectos es agradable.

En una empresa como Bittia en la que conviven profesionales de diversos perfiles, se aprende algo todos los días (aquí habla la becaria receptora de información). Desde que llegué no hubo ningún día en el que no aprendiera algo y es que nunca sabes qué te va a tocar hacer: un día escribes un post para el blog, al día siguiente tienes que ayudar con un guión para un vídeo y otro te toca hacer un trabajo de investigación sobre la sidra…

¡Gracias compañeros por hacerme sentir tan a gusto!

Demasiadas notas

Por Jaime Poncela

mentecreat

Todos tenemos creatividad, al igual que tenemos un coche, un ojo del culo y diversas opiniones. Pensamos además que nuestras ideas, nuestras opiniones y nuestros coches son mejores que los del resto y que nuestro ojete está más limpio y huele mejor que el de los demás. Pero, claro, eso no es así y hace falta experiencia vital, práctica y algo de modestia para ser capaces de calibrar si todas esas cosas que nosotros tenemos son realmente mejores que las de los demás. Este es en esencia el problema del creativo: dedica cientos de horas a una idea que es como de su familia. La teje, la pule, la limpia, la fija, la defiende y cuando ya cree que esa cosa creada es el no va más de su talento, viene un público en general, un cliente en particular o un un envidioso profesional y le echa por tierra el invento.

La creatividad es un trabajo duro y oscuro que empieza dando palos de ciego con mil intuiciones propias, otras tantas peticiones inconexas del cliente que cree saber lo que quiere pero que no sabe explicarlo, comentarios bobochorras de los compañeros de la oficina y, sobre todo, una férrea determinación de conseguir un producto final original, que cumpla las expectativas del cliente y que sea comercial además de artístico. ¿Siempre se consigue? No. Rara vez el creativo ve como coincide al 100% su idea con la del cliente. El ego de creador se doblega a las necesidades del negocio y trata de hacer de la necesidad virtud consolándose con lo de “pudo haber sido peor”.

Tal vez esta somera descripción de lo que es el trabajo creativo, hecha por alguien ajeno parcialmente a ese trabajo, permita comprender el carácter de los creativos, seres que pueden oscilar entre declaraciones grandonistas y numantinas en defensa de su obra para, a los cinco minutos, quedar desarbolados por un escueto “no lo veo” salido de la boca del cliente que, como es lógico, también piensa que es un gran creativo.

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Hay una escena de la película “Amadeus”, de Milos Forman, en la que el emperador sube al escenario a felicitar a Mozart tras el estreno de una de sus óperas. Pero el emperador, que además de representar el poder por antonomasia también se cree en el derecho de juzgar el trabajo de un genio y de bajarle los humos por si se lo tiene demasiado creído, se ve en la obligación de poner su “toque” y le dice a Mozart que a la ópera “le sobran notas”, dejando al compositor entre perplejo e indignado ante una boutade de esas dimensiones proferida desde la regia frivolidad. ¿Demasiadas notas? ¿Se atreve alguien a decirle al mecánico que acaba de reparar su coche que el arreglo tiene “demasiados tornillos”? No. ¿Por qué entonces todo el mundo se cree con derecho a opinar sobre el trabajo creativo y a exigir al autor obras buenas, bonitas y, ojo, baratas, pero que, además, acierten en toda la diana con el gusto de la mayoría ¿Explica todo esto el carácter algo rarito de creadores y diseñadores? ¿Explica su ego superlativo o su inseguridad enfermiza? ¿Explica que casi todos tengan barba? (esto último no cuenta). ¿Explica que no se fíen de nadie pero a la vez tengan la necesidad de la aprobación de todos?

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Bueno, pues todas estas cosas y alguna más nos las cuenta Ángel Heredia, veterano diseñador y creativo, director creativo de Bittia, que contará en la Librería La Buena Letra algunos secretos de la vida del creativo. Ángel responde fielmente al esquema del creativo, es un pura sangre que sufre y disfruta a partes iguales con un trabajo que forma parte de la historia de Bittia.