Archivos Mensuales: diciembre 2014

Cinco cosas que me gustan de ser desarrollador web

Por Eduardo M. Cristobal. Desarrollador web de Bittia.

Allá por el año 1998 hice mi primera web: tenía el fondo naranja y muchos, muchos GIFs animados. Era horrible pero me encantó hacerla porque resultó un reto buscar los recursos necesarios, aprender HTML y subir el resultado a Internet (¡cómo costó esto último!).

Pasaron unos años hasta que decidí ser desarrollador web, pero hoy puedo decir que tengo el privilegio de dedicarme a lo que me gusta. Estas son algunas de las razones, ilustradas todas ellas con GIFs en pequeño homenaje a aquella página exageradamente naranja:

Tu trabajo llega a muchísima gente

Es una perogrullada, pero cada vez que subes un proyecto a Internet estás expuesto a la crítica (buena y mala) de mucha gente. Luchas contra el síndrome del impostor (http://es.wikipedia.org/wiki/S%C3%Adndrome_del_impostor): Cada trabajo es un termómetro de lo bien o lo mal que lo estás haciendo, hay una exigencia detrás, un listón que superar.

No te puedes quedar atrás

Seguir día a día la actualidad, tecnologías, tendencias, etc. es una máxima del sector. Aprendes o te quedas atrás. La evolución de Internet es brutal y existen grandes fuentes de información de profesionales de alto nivel. Es de agradecer que trabajadores de BBC expliquen cómo trabajan, por poner un ejemplo. Admiro el talento que tiene la mucha gente que pone a disposición de todo el mundo sus trabajos en Internet, herramientas de gran ayuda para el resto de la comunidad de desarrolladores.

Me gusta dedicar unos minutos al día a revisar todas estas novedades y probarlas: Nunca falta una carpeta de ‘test’ en el ordenador donde poder probar un estilo CSS, un script de jQuery o una clase PHP.

Lo que aprendes de los clientes

Salvo que te dediques a publicar contenidos única y exclusivamente relacionados con el diseño y desarrollo web, la gran mayoría de nosotros solemos trabajar para todo tipo de clientes: particulares,  autónomos, empresas, fundaciones, etc.

Eso te permite conocer mucho mejor la actividad de profesionales ajenos a tu sector y valorar aún más lo que hacen: cuando menos lo esperas te das cuenta de que aquel trabajo, como todo, requiere talento y esfuerzo.

Lo que aprendes de tus compañeros

En Bittia trabajas con un jefe de proyecto que osa ponerle precio en forma de horas a tus preciadas “obras de arte”, un diseñador gráfico que te descoloca aquel dichoso formulario, un responsable de comunicación que te pone pingando en redes sociales, una ejecutiva de cuentas que te pregunta cuándo estará la web que te encargaron esa misma mañana, una responsable de medios que te pide un banner interactivo para ayer… incluso algún comercial del equipo de fútbol rival.

Como ocurre cuando tratas con un cliente, acabas aprendiendo mucho de ellos viéndoles desarrollar su trabajo día a día: para que yo entre en acción alguien tuvo que buscar el cliente, reunirse con él, presentar una propuesta, etc. Hay mucho trabajo colectivo detrás de cada proyecto.

Y por supuesto, también están otros desarrolladores web (¡se os quiere!) con los que trabajas codo a codo (o código con código) y que te ayudan a mejorar compartiendo trucos, opiniones, recursos, etc.

También trabajas solo

Muchas veces ese proyecto en el que estás metido se convierte en “tu” proyecto. Vuelves al primer punto: tu trabajo llega mucha gente. Se convierte casi en una cuestión de orgullo. Quieres asumir la responsabilidad de hacerlo bien y la sensación cuando esto ocurre es magnífica porque nadie más que tú (salvo que vociferes por la oficina, como es mi caso) sabe lo que te ha costado rehacer ese código o maquetar esa página. ¡Bien por uno mismo!