Archivos Mensuales: abril 2014

Mentiras como una casa en Whatsapp y redes sociales

 Cosas que se creen en Whatsapp

No eres el único que está bajo la lupa de los rumanos. Ellos controlan los movimientos de 100.000 personas a la vez, todo un barrio. Lo dicen carteles en las paradas de autobús y los mensajes de Whatsapp… No sabes cuándo la vecina del 3A del final del barrio hace sus compras, pero los rumanos sí.

La «información vecinal» llega a un periódico local:

«Vecinos de Sevilla Este alertan de la existencia de una banda de rumanos con carteles en las paredes…»

Un lector del diario pregunta: ¿Cómo se sabe que eran rumanos?

Otro lector replica: Son rumanos porque los vio la vecina de mi primo mientras entraban en el bloque de enfrente.

A esta historia de rumanos se suceden otras, también vía Whatsapp como: Si tocan el timbre unos rumanos para vender colonia, no las huelas que te duermes y te roban en casa.

Otros mensajes añaden: secuestran a tus hijos y los venden a burdeles de Oriente Próximo, venden sus órganos… Esto ha pasado en Murcia (los whatsapps en Sevilla), ha pasado en Sevilla (los whatsapps en Cáceres), ha pasado en Cáceres (los whatsapps en Oviedo)…

A estos rumanos itinerantes, ladrones de órganos, se les une la cofradía errante de argentinos violadores. Estos tienen el poder de la bilocación (la posibilidad de estar en dos sitios a la vez): recorren la geografía española violando a la vez que permanecen encarcelados en su país de origen. Así que están en Argentina y, a la vez y ahora, en Zaragoza o tal vez Alcalá de Henares.

… Son algunas de las leyendas urbanas que circulan a través Whatsapp y que obliga a la Policía a emitir comunicados para calmar los ánimos de los ciudadanos.

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Cosas que se creen en Twitter

Mientras tanto, los usuarios de Twitter se burlan de quienes difunden trolas en Whatsapp, pero no están libres de falta. Basta recordar la difusión de la mentira de la donación de Iniesta tras ganar la Eurocopa 2012. Una mentira surgida en Twitter y que Twitter pronto aceptó, y tardó días en enterrar (lo que sucede en Twitter, se queda en Twitter).

Cosas que se creen en Facebook

En Facebook, son las citas célebres falsas, los virales de amor y los montajes fotográficos para desprestigiar a los enemigos. Contenidos en muchos casos desprestigiados, pero que no inspira a los difusores a pedir perdón. Lo importante es el mensaje, dicen, el mensaje de amor o el mensaje contra el contrario. De manera que seis policías golpeando a un mendigo que duerme tranquilamente en un banco se convierte en una fotografía icónica antisistema.

Por qué compartimos trolas

El director y guionista transmedia Gustavo Palacios comenta sobre las trolas y leyendas que: «de alguna forma el gran motor de cambio ha sido Facebook, ya que “compartir” un contenido es parte esencial de su naturaleza y eso hace ver como normal que compartas cualquier cosa. Cadenas de fortuna, de urgente ayuda, de curaciones mágicas… Yo creo que hay algo de la naturaleza humana en la necesidad de creer, ser parte de una comunidad y hasta de una verdad».

Quizá la necesidad de pertenecer a una comunidad conduce a millones de alumnos de secundaria españoles a secundar una huelga falsa. Ocurrió con un mensaje de Whatsapp animando a los alumnos a no asistir a clase el 5, 6 y 7 de febrero. La trola llevó al Sindicato de Estudiantes a emitir un comunicado para desmentir la convocatoria.

Difundir leyendas de rumanos y seguir una huelga falsa son ejemplos de que a menudo solo queremos creer lo que reafirma nuestros prejuicios, nos interesa o nos place (como rehuir las obligaciones) o nos permite permanecer «dentro de la comunidad». Para algunos, estar fuera del grupo es duro; aceptar mentiras es más cómodo.

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La pereza intelectual

Jorge, un español afincado en Australia, dice que: «Si compartes una “noticia” que dice que no hay que beber Coca-Cola porque un estudio científico ha revelado que provoca desligamiento ultramolecular en el testículo izquierdo, ¿te has molestado siquiera en poner en Google “coca cola desligamiento ultramolecular” a ver qué sale?»

Para Jorge es síntoma de pereza intelectual. Palacios coincide al afirmar: «Solemos repetir fórmulas sin razonar y compartir pensamientos que ni hemos reflexionado, porque el ejercicio de la razón es exigente y hasta peligroso».

Viejos mitos, nuevos soportes

Esta pereza explica la pervivencia de leyendas urbanas del pasado, acogidas ahora por las redes sociales y que programas como Cazadores de mitos se encarga de desmontar. Al respecto, la periodista Marina Montes recuerda la carta de la peseta de los 80 y los 90. ¿Quién no recibió un sobre con una peseta y una carta sugiriendo enviar diez copias con una peseta cada una a otras personas?

«La diferencia es que ahora todo es más inmediato», señala Montes.

La tarea de continuar la cadena era tan penosa como vergonzosa. El temor irracional a no seguir las instrucciones obligaba a muchas personas a escribir a mano diez o más cartas (tantas como las solicitaba el anónimo), punto por punto y coma por coma, comprar diez sobres y meterlos en buzones ajenos esperando no ser vistos. Ahora compartir cadenas, bulos y leyendas urbanas es tan fácil como hacer click en el botón «compartir» en el navegador o el móvil. Y ya no hay vergüenza por recibir un tirón de orejas.

Difusores de trolas y reincidentes

«En mi experiencia, la gente que manda ese tipo de “alertas” continuamente no para de hacerlo por muchas veces que les informes, amablemente, de que son una patraña», dice Jorge. Asegura no tener reparos en bloquear o dejar de seguir a quienes son adictos a la propagación de bulos, personas que en muchos casos carecen de curiosidad intelectual.

Realmente, crear mentiras es tan fácil como saber dirigirse a un público concreto.

Una niña inventa que si dejas a un Pou con cien cacas aparecerá un ovni para llevárselo, lo difunde por Whatsapp y miles de niñas pican y difunden «el truco». Siguen esperando el ovni.

Uno de mis tíos me comentó en cierta ocasión que los fantasmas eran señores que por las noches salían con farolas bajo sábanas blancas para acostarse con la mujer de otro. Nadie detenía a los fantasmas. Esto demuestra que el conocimiento es poder. En este caso, saber que los fantasmas no existen, y sacar un provecho de ello.

Las leyendas urbanas, las fotografías trucadas, mitos científicos, lo que dicen los políticos, los virales de amor, que la muralla China se ve desde el espacio… son algunos fantasmas de nuestro tiempo. ¿Qué mentiras has dejado de creer?

 

La guía del titular irresistible en 5 minutos: 8 fórmulas radicalmente eficaces para conseguir que tus lectores no pasen de ti olímpicamente

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A través de Luis Arroyo (http://www.luisarroyo.com)

Bueno quizá no sean siempre tan eficaces, pero si has llegado hasta aquí no empezamos mal.

Me acabo de encontrar con un artículo interesante que fija las ocho cosas que hacen que en Internet los artículos, los posts, los tuits, tengan especial interés. Obviamente, son las mismas ocho cosas que funcionan en el mundo analógico de toda la vida. Pero ya sabemos que a la gente que anda en Internet aún le gusta que le hablen de Internet…

Aquí estás las ocho cosas:

1. La sorpresa

Obama, por ejemplo, consigue según parece especial viralidad cuando pone esas exclamaciones del tipo “¡Pues sí, me gusta Obamacare!” o preguntas sorprendentes como “¿Quieres cenar conmigo?”. Esa disonancia de “escuchar” a un presidente decir cosas con tanta naturalidad, produce una sorpresa que invita a compartir.

2. Las preguntas

Es un clásico. La pregunta fia la anteción y predispone a la lectora a saber qué podrá encontrar. No tiene mucho secreto. Los publicitarios conocen el efecto desde antiguo.

3. La curiosidad

Por ejemplo: “El secreto mejor guardado en la mesilla de noche del presidente”, “Adivina quién estaba cenando el lunes con Messi…” El cotilleo, la información “confidencial”, los “nos cuentan qué…”, las campañas teaser… Y las propias curiosidades. Según parece uno de los libros más comprados en Navidad para los muy curiosos niños y adolescentes es el famoso catálogo de los récords del mundo. No nos resuelven la vida, pero en la sala de espera de un dentista el libro triunfaría.

4. Lo negativo.

El artículo que estamos adaptando aquí cita un estudio de 65.000 titulares y descubre que el uso de superlativos negativos incrementa un 30 por ciento la lectura del contenido.

5. El uso del “Cómo..”

Está estadísticamente demostrado que funciona muy bien el “Cómo llegar”, el “cómo hacerse rico” o “cómo hacer amigos”. Los lectores no buscan tanto información como una cierta estructuración de su mundo. Y el “cómo” ayuda. Pero también muestra la estadística que funciona mejor aún la fórmula “guía para principiantes”, o el “paso a paso”, o el “hazlo tú mismo”, o “lo que sea para torpes”.

6. Los números

Por supuesto, puede que los números sean la estrella de los buenos titulares. Números en general y números en forma de lista. Los decálogos, las listas de éxitos, los 40 principales, las cien primeras medidas… De nuevo, un estudio bien interesante, comparando el uso de varias técnicas con un mismo titular, demuestra que el número sigue siendo el rey. Vamos a por la séptima fórmula:

7. Las referencia a la audiencia

Otro estudio compartivo: En Noruega se midió la eficacia de hacer referencia a la audiencia en un titular comparándolo con otro similar genérico. Tenía más éxito el titular “¿Es éste tu Iphone 4?” que un simple “Se vende Iphone 4″.

8. La concreción

Nunca lo dijo de esa manera, aunque sí parecido, pero se atribuye a Stalin la frase “un millón de hombres muertos son una estadística; un hombre muerto es una tragedia”. Las historias concretas son mucho más poderosas que los conceptos abstractos.

Caja Rural de Asturias: el reto de publicitar un banco (y 2)

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Una vez llegados al punto de considerar que Caja Rural de Asturias es una marca consolidada, con buena imagen y unas fortalezas que superan las amenazas o las debilidades, pusimos en marcha el trabajo para elaborar dos líneas de comunicación basadas en el convencimiento de que hacer una campaña para Caja Rural sirve al  objetivo de reforzar una entidad con excelente imagen y buenos servicios, no para “lavar la cara” a un banco en momentos de baja popularidad. Este no es el caso.

En primer lugar se creó un lema genérico capaz de definir el espíritu de la entidad y la actitud con la que Caja Rural de Asturias se relaciona con sus clientes. Se trata de una entidad financiera, profundamente arraigada en Asturias, muy familiar para los asturianos y, a la vez, comprometida con la modernización de sus servicios, sus plantillas y las herramientas que ofrece a sus clientes para que accedan a todos los servicios que ofrece esta institución financiera.

Del trabajo preparatorio, el análisis de la empresa y el intercambio de ideas con el cliente surgieron dos ideas fundamentales. Por un lado, una campaña de posicionamiento centrada en un lema simple: “Estás en tu caja”. Más allá del juego de palabras que dejaba abierta la combinación “casa” y “caja” nos pareció muy oportuno unir ambos conceptos para definir en una sola frase o en un golpe de vista la personalidad de un cliente que tiene entre sus fortalezas principales la cercanía, la permanencia, la continuidad y la familiaridad con Asturias, en otras palabras, ser “de casa”. Personajes anónimos y cercanos aparecen en la comodidad de sus casas, sabedores de que esa misma seguridad acogedora la van a encontrar en su trato con Caja Rural. La invitación a entrar “en tu casa” es intercambiable con la que se hace para entrar “en tu caja”. Por eso todas las piezas gráficas que se han colocado en las sucursales de la entidad, o mupis son una invitación reforzada con el lema y con la imagen de personas como cualquiera de nosotros que se sienten en su caja como en su casa.

En las piezas de radio se ha optado por Amanda, Juan, Laura y Andrés, cuatro clientes de Caja Rural de Asturias que cuentan cómo se sienten como en casa trabajando con nuestra entidad.

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Todo encaja

Como una acción derivada de la anterior para Caja Rural de Asturias, sugerimos un segundo lema que sería aplicable a los diferentes productos de la entidad: “Plan todo encaja”. El denominador común de la propuesta es destacar la cercanía de Caja Rural de Asturias a las necesidades y las realidades de sus clientes, tanto los particulares como los autónomos, empresarios y profesionales, los clientes de toda la vida y los que se acercan ahora a Caja Rural de Asturias. En definitiva, se buscaron lemas en los que queda claro que en la Caja Rural de Asturias son “los de siempre”, aunque con una clara vocación de mostrar que no dejan de modernizarse, de “encajar” en la realidad de la comunidad y de sus clientes, de trabajar por Asturias y hacerlo con los medios más modernos, adaptados a las necesidades de sus clientes, con la experiencia y la honestidad que ofrece el modelo de la banca cooperativa.

La campaña cuenta con sus correspondientes adaptaciones para prensa, Internet, radio y televisión.