Caja Rural de Asturias: el reto de publicitar un banco (1)

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¿Hacer publicidad para una entidad bancaria? Lo que en cualquier otra época habría sido el inicio de un proceso más de creatividad, de búsqueda ideas y de relación con un cliente más (un cliente solvente  y deseable tratándose de un banco), en las actuales circunstancias económicas y sociales se trata de un reto publicitario por encima de lo corriente. Los bancos, las entidades financieras en general, todo lo que tenga que ver con este sector soporta el peso de una publicidad negativa generada por varios años de escándalos, rescates, reconversiones internas y casos de fraudes protagonizados por gestores bancarios o responsables políticos vinculados a estas instituciones. Un ejemplo de como la crisis bancaria había dañado la imagen de todo el sector, fue el autobús fletado por un bufete de abogados de Madrid dedicado en su totalidad de pregonar las condenas impuestas por los tribunales a Bankinter para conseguir captar clientes entre los perjudicados.

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Una imagen así hubiera sido impensable no hace demasiado tiempo, pero esta demostraba a la perfección el nivel de malestar que los bancos habían generado en la opinión pública.

Crear una campaña para un banco en estas circunstancias era todo un reto creativo y de comunicación para cualquier agencia. Así nos lo planteamos en  BITTIA cuando Caja Rural de Asturias contactó con nuestra agencia para solicitar una propuesta de campaña en la que el reto era conseguir reforzar la imagen de la entidad sin modificar su identidad corporativa, así como crear una imagen de marca capaz de atraer a un sector de público muy concreto: pymes, autónomos y profesionales.

Partiendo de la constatación de que los bancos son empresas poco valoradas y más bien temidas o despreciadas por los ciudadanos, y de que muchas de las cajas de ahorros han perdido su carácter de instituciones con un perfil social, además de verse envueltas en grandes escándalos, procedimos a analizar qué elementos del perfil de Caja Rural de Asturias permitían separar a esta entidad de ese ‘agujero negro’ que se tragaba la imagen y la marca de buena parte de sus competidores. Y una vez más llegamos a la conclusión de que es fácil hacer publicidad cuando el producto es  bueno, cuando tiene más virtudes que defectos y asienta sus bases sobre principios sólidos y una trayectoria coherente. Caja Rural de Asturias forma parte de esas entidades de ahorro que han sido muy consecuentes con sus principios y fieles a la ética que supone trabajar en el régimen de banca cooperativa. Una ventaja fundamental para nuestro trabajo es que la marca “Caja Rural de Asturias” nunca ha estado asociada a escándalo o irregularidad alguna, ha sabido mantener su posición aún a costa de poder aparecer en el mercado como una entidad menos “moderna”.

Pero ¿basta con ofrecer tecnología para atraer a los clientes? En el proceso de preparación de la oferta pudimos comprobar que la mayoría de los usuarios de la banca hacen más hincapié en contar con un banco cercano, amigable y de confianza que en los aspectos tecnológicos. En la mayoría de las encuestas de opinión sobre la banca, los clientes subrayan que toman las decisiones relacionadas con su dinero en función de la proximidad, la confianza y la transparencia que ofrecen las diferentes entidades. Las crisis hacen recomendable la prudencia, la vuelta a los valores sólidos, tradicionales y de reconocido prestigio. Caja Rural de Asturias se iba perfilando como una entidad bancaria con suficientes fortalezas propias para resultar atractiva sin necesidad de crear una imagen positiva “de laboratorio”.

¿No había zonas grises? Sí, desde luego. No hay anverso sin reverso. Caja Rural de Asturias tiene más de medio siglo de presencia en el Principado a base de trabajar un sistema de negocio personalizado y cercano. Pero la propia entidad es consciente de que esa proximidad a los clientes se había sustentado durante mucho tiempo  en un contexto casi exclusivamente rural y su intención actual es acercarse a un tipo de cliente urbano, joven, profesional o empresarial. Ello no implica que Caja Rural de Asturias renuncie a sus orígenes, al contrario, quiere basar en esos orígenes el incio de una etapa de expansión en la que el público demanda una de las virtudes de esta marca: la confianza.

Por tanto, nuestra ruta estaba ya trazada por las fortalezas de una marca bien valorada. En nuestro siguiente post os contaremos como lo hicimos.

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