Marca España: El lado oculto y la hipocresía de la marca país

Nos empeñamos en que los de fuera nos vean siempre con buenos ojos y nos importa un carajo como nos veamos a nosotros mismos como país
A través de Andrés Toledo y  PuroMarketing
Marca España: El lado oculto y la hipocrería de la marca país

En medio de esta tempestad en la que nuestro país se encuentra sumergida, casi ahogado y pidiendo socorro, en múltiples foros y medios oímos continuamente hablar de la marca España como un activo que debe trabajarse para generar una mayor confianza y mejor percepción para quienes nos miran desde fuera de nuestras fronteras.  Algo me dice a mí, que habiendo tal panorama, uno llega tener la sensación de que esta cuestión se presenta complicada.

Para entenderlo un poco mejor, podemos rescatar la explicación de este concepto a través de una de las páginas webs que pretenden promover y potenciar su proyección. “Su objetivo es mejorar la imagen de nuestro país, tanto en el interior como más allá de nuestras fronteras, en beneficio del bien común. En un mundo global, una buena imagen-país es un activo que sirve para respaldar la posición internacional de un Estado política, económica, cultural, social, científica y tecnológicamente”, por lo tanto, el objetivo del trabajo desarrollado sobre propia la Marca España es el de potenciar todos estos aspectos a nivel internacional.

De acuerdo con el “Top 25 Country Brands”, la Marca España se encuentra actualmente entre las 25 mejor valoradas del mundo, situando a España en el lugar número 19 tras haber perdido cinco posiciones respecto al año anterior. A pesar de ello, esta caída no es más que la evidencia que nuestra marca país está perdiendo parte de su valor y reputación de cara al exterior, que se degrada y deja de ser contemplada como lo fue una vez en tiempos de antaño y de bonanza.

Sin embargo, uno tiene la sensación de tan solo se trata de puro marketing. Sí tenemos en cuenta que una marca es un signo distintivo de un producto o servicio en el mercado, España necesita pues, mucho más que marketing y comunicación para llegar a mejorar y convencer.

Imagine que hoy mismo tuviera que elegir su nuevo smartphone o teléfono móvil. ¿Compraría un iPhone? ¿Tal vez el nuevo Samsung S4? ¿o preferiría llevar en su bolsillo aquel modelo de Siemens Xelibri cuyos horribles diseños a nadie conquistaban?. Como se puede comprobar el marketing no siempre es suficiente ni la solución más adecuada. Es necesario contar con un buen producto que aporte valor, ventajas y prestaciones y no solo una propuesta de soluciones basadas en la imagen y su estética.

Algo similar parece ocurrir con nuestra marca país. Nos concentramos en destacar la importancia de la marca España y de la obligación por ello de estar en la vanguardia mundial gracias a las energías renovables, la alta velocidad, las infraestructuras, el transporte, la logística, el sector financiero, la seguridad, las TICs, la biotecnología… “Nuestra imagen debe responder a la realidad presente de nuestro país”, nos explican los más expertos.

Siempre hablamos de aquello, de lo otro, de lo importante de cómo nos vean otros, de mantener una reputación, una imagen, de la confianza y de lo bien que todo lo hacemos, pero al final se nos olvida mencionar el activo más importante, las personas. Y no me refiero a las que desde fuera nos miran a través de la distancia, sino a las que desde nuestro propio país, se resienten de los efectos de una dura crisis que merma el futuro de jóvenes y no tan jóvenes. Pero oiga, hay que aguantar el tipo, no sea que vayan a pensar mal de nosotros. Lo importante es lo que piensen otros y poco lo que tengamos que decir nosotros, los españoles.

Nos empeñamos en que los de fuera nos vean siempre con buenos ojos y nos importa un carajo como nos veamos a nosotros mismos como país. ¿Exceso de hipocresía? ¿Y cuál es la marca país de China? ¿o la de Italia?. Al final en los negocios como en el comercio y sobre todo en épocas de crisis, la mayoría siempre suele comprar sus productos no pensando solo en la marca, sino también porque son baratos.

Está muy bien eso de tener y desprender una buena imagen. ¿Y qué hay de la verdadera economía? ¿Y el empleo? ¿La fuga de cerebros? ¿Los deshaucios? ¿El aumento de la pobreza de la población? ¿La corrupción? Desde luego, podríamos afirman que se nos da muy bien aquello de vendernos, aunque sea necesario para ello esconder y dejar olvidadas sin solucionar nuestras auténticas miserias. Marca España.

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