Archivos Mensuales: abril 2012

REFRANERO DE LA PUBLICIDAD (VIII)

8. Si la mona se viste de seda, más mona se queda.

Con un poco de seda, la mona tendrá como mínimo un tacto sedoso, ¿no?

Imaginemos ahora –aunque sea difícil de imaginar– que tu producto no es mejor que el de tu competencia. Eso no significa necesariamente que sea un mal producto. Pero ya tienes dos tareas pendientes: la primera, intentar mejorarlo. La segunda, procurar que a los ojos de tus potenciales clientes tenga alguna ventaja competitiva… Por ejemplo, que su tacto parezca más sedoso.

Justo eso es lo que la publicidad hace por tu marca. Y va como la seda.

REFRANERO DE LA PUBLICIDAD (VII)

7. Donde no hay publicidad resplandece la verdad.

Éste era el título de una sección de la legendaria revista satírica “La Codorniz”. Se ve que ya de aquella se nos consideraba a los publicitarios como demasiado proclives a la, digamos, “fantasía”.

No lo negaremos. Cualquiera que trabaje en esto ha sentido alguna vez cierto sonrojo ante el inflamado verbo y los adornos a todas luces excesivos que acompañan a algunos “anuncios”… Pero, ¿acaso no ocurre lo mismo en la vida real? ¿No nos ponemos nuestros mejores trapos y afeites para seducir a alguien que nos interesa? ¿Contamos alguna vez antes, y a las primeras de cambio, nuestros defectos que nuestras virtudes, o los de nuestros hijos, nuestros ligues o nuestros coches nuevos?

Tu competencia, desde luego, no tiene intención de hacerlo. Pero sí piensa hacerse publicidad.

REFRANERO DE LA PUBLICIDAD (VI)

6. No cambies de caballo en mitad del río.

Vale, reconozcámoslo, la cosa está complicada: el enemigo viene achuchando y el río se nos antoja ahora más ancho y profundo de lo que aparentaba desde aquella apartada orilla.

Hay varias decisiones que podemos (que debemos) tomar, unas más acertadas que otras, aunque aún no sabemos cuáles.

Pero lo que sí deberíamos saber es que bajarnos ahora del caballo no estaría precisamente entre las primeras… ¿Estamos locos o qué? ¿Para qué habrían servido, entonces, tantos años –muchos de ellos buenos, que no se nos olvide– de lucha compartida, de esfuerzo, de ilusión, de inversión, para llegar hasta aquí?

Bueno, pues con la publicidad lo mismo.

 

REFRANERO DE LA PUBLICIDAD (V)

5. Quien a una buena marca se arrima, buena sombra le cobija.

Una buena marca, una marca sólida, reconocida, con prestigio, es un paraguas extraordinario para proteger tus productos frente a los elementos (ya sabes, la crisis y eso).

Pero crear, alimentar y hacer crecer una marca es algo que suele consumir mucho tiempo y recursos. Y algunos somos, precisamente, expertos en eso (no en consumir tiempo y recursos sino en crear y hacer crecer una buena marca).

Si no le pides peras al enmarcador, no le pidas marcas al frutero. Por favor.

REFRANERO DE LA PUBLICIDAD (IV)

4. ¿A dónde va Vicente? A donde va la gente.

Ahora lo llaman “tendencias”. Pero el mecanismo es el mismo desde que el hombre es mono: si mucha gente lo tiene –o lo quiere– Vicente también. Y Vicenta y Vicentín y Vincent y Vincenza…

Pero ¿cómo un producto o un servicio llega a convertirse en objeto de culto para el consumidor, en tendencia, en moda, en “lo must” (además de por su calidad, claro)?

¿Por el boca a oreja, dices?

REFRANERO DE LA PUBLICIDAD (III)

3. Quien da primero da dos veces.

No tiene pérdida: si tu marca no empieza cuanto antes a proclamar a los cuatro vientos sus virtudes casi seguro que tu competencia –cuyo producto es, qué duda cabe, mucho peor y más feo– te sacará una peligrosa ventaja en el corazón y en la cabeza de tus clientes potenciales. Para acabar cayendo, finalmente, en sus manos… Vamos, que perderías por K.O. técnico en el primer asalto.

Y eso no sería justo, ¿verdad?

REFRANERO DE LA PUBLICIDAD (II)

2. Que hablen de ti, aunque sea bien.

Esto es ya un clásico. Sin un mínimo de notoriedad en el ámbito adecuado no hay marca que se aguante. Hasta el punto de que tal pareciera que es mejor que se hable de ti, aunque sea mal, que languidecer en el desierto del anonimato.

Dejémonos de tonterías: siempre es mejor que lo que se diga sea bueno. Pero para eso primero tendrán que conocerte, ¿no?… ¿Haciéndote un poco de publicidad, tal vez?