LA BANDERA TRICOLOR

Rojo, blanco, azul…

Los colores de la bandera francesa, sí. Pero también –y sobre todo, para el caso que nos ocupa– tres colores que representan la pasión futbolística en el Reino de Pelayo. Los colores de una batalla antigua, inmisericorde y nada sorda, que –como casi todas, en el ámbito del deporte– tiene razones que la razón no conoce: la rivalidad Sporting-Oviedo, Oviedo-Sporting, que tanto monta, monta tanto (aunque ninguna de las dos partes estará, como es lógico, de acuerdo con esta manida frase hecha).

Mientras se escriben estas líneas, la hueste rojiblanca, esa impresionante y ejemplar “Mareona”, masca desde la tarde del sábado su penúltima desazón: un empate que pudo ser victoria en Santander. Un solitario punto que se antoja insuficiente porque sucede a otro empate en casa y a una larga y dolorosa serie de derrotas en una competición clasista y cruel que no respeta a los pobres. En la Liga de las Estrellas, el fútbol es así.

Un par de altísimos escalones más abajo –aunque apenas a 30 kms– el eterno rival blanquiazul pasa con cada jornada del frío al calor y viceversa, haciendo la goma para no descolgarse de los puestos de privilegio que conceden el derecho a soñar con la División de Plata, lo mínimo que debería merecer un estadio imponente como el nuevo Carlos Tartiere y una afición ejemplar que las ha visto de todos colores, menos azul, desde su dramático descenso de Primera en 2001 y dos años más tarde, con su descenso administrativo –tras una denuncia por impago de sus propios jugadores– al infierno de la Tercera División.

Llegado el caso  –San Enrique Castro (el icono sportinguista natural de Oviedo) no lo permita, por un lado, pero sí San Eduardo Herrera (el icono oviedista natural de Gijón), por el otro– de que ambas tendencias se mantuviesen a final de temporada, podríamos estar ante otro momento histórico: el alineamiento del Planeta Rojo y el Planeta Azul en la misma competición –la Segunda División– del fútbol español, algo que no se producía desde principios de este siglo.

Existe la fundada sospecha de que incluso algún sportinguista desea, sueña, que algo así ocurra. Un sueño húmedo y algo perverso, desde luego, pero, para que nos vamos a engañar: muchos disfrutamos (y sufrimos, que de eso se trata) más cabreando al contrario en el derby regional que cabreando a CR7. Y son ya demasiados años con el mono.

A la espera de ese hipotético reencuentro de dos aficiones y un destino, tal vez ya se estarán preguntando ustedes a qué viene tanto fútbol en el blog de una agencia de publicidad. Pues muy sencillo: a propósito de lo de la bandera tricolor. Porque, además de su indiscutible asturianía y de ese puñado de jugadores que vivieron la heroicidad –y la infamia, según se mire– de defender los tres colores (el rojo, el azul y, en cualquiera de los dos casos, el común color blanco), Sporting y Oviedo comparten también un curioso episodio de una parte muy importante de su historia, la de sus símbolos.

Esta historia de fútbol, diseño, identidad corporativa y pasiones desatadas en un paraíso natural comienza en 1999.

Aquel año, el entonces Presidente del Real Oviedo, Eugenio Prieto, elige para actualizar la identidad visual de la Sociedad Anónima Deportiva (SAD) un conocido estudio de diseño gráfico gijonés, Taller Gráfico Llanos y Heredia, que años más tarde sería parte fundamental en la creación de lo que hoy conocemos como Bittia.

Para ello, partimos del elegante diseño del escudo del Club que el gabinete Impreso Estudio (Helios Pandiella y Mariví Ocio) había realizado un lustro antes. Un diseño que revisamos, racionalizamos, completamos y estructuramos en un completo –y complejo– Manual de Identidad Gráfica, que aún hoy sigue vigente.

En los meses siguientes, Bittia desarrolló también la nueva denominación (naming) y la marca de la tienda oficial del Real Oviedo, “Planeta Azul”, las mascotas “Gelu y Gelín” (inspiradas en las dos figuras que sostienen la Cruz de los Ángeles, emblema de la ciudad de Oviedo), así como la identidad de la Fundación Real Oviedo y de la escuela de fútbol de El Requexón, donde se forman las futuras estrellas del primer equipo, la “cantera” del Club.

 

Pero, además, en 2001 Bittia recibió también el encargo de diseñar la marca y todas las aplicaciones de imagen del 75 Aniversario de la institución, fundada en 1926. El resultado armonizó la cifra “75” con la Cruz y la Corona propias del Escudo del Real Oviedo.

 

Ambos diseños, el Escudo oficial y la marca del 75 Aniversario, fueron en su momento seleccionados por Quim Larrea para ser incluidos en su “biblia” de la identidad gráfica en España, “Logos&Trademarks” (Gustavo Gili Ed., 2003).

Pero, naturalmente, esto es solo la mitad de la historia, la mitad “azul”.

La mitad rojiblanca de esta película se rodó a finales de 2004 en la muy gijonesa y céntrica calle del Instituto. Concretamente, en la sede de la agencia Bitácora, la otra mitad del alma de la actual Bittia.

El Real Sporting de Gijón nos solicitó el diseño de la marca y todas las aplicaciones de imagen para su Centenario. Y quería que ésta representara, sobre todo, un homenaje a su afición. Trabajamos sobre la base de una reinterpretación ad-hoc del escudo del Sporting (diseñado, en su actual configuración, por el estudio gijonés Cyan), con el mensaje de los 100 años y unos trazos que sugieren la silueta de dos aficionados en plena celebración de un gol, bajo una estilización de la corona del escudo del Club.

 

La marca del Centenario y, naturalmente, todos los eventos y acciones relacionados con él fueron presentados por el Club en la temporada 2004-2005 y se desarrollaron en plenitud en la temporada 2005-2006. La nueva imagen fue acogida con un grado de reconocimiento y entusiasmo casi unánime por la afición y por la ciudadanía, como atestiguan tanto las hemerotecas como el señor Google.

En nuestro curriculum de agencia brillarán siempre con luz propia, juntos pero no revueltos, los tres colores de la bandera del mejor fútbol que uno puede ver y vivir en Asturias: los colores del Real Oviedo y del Sporting de Gijón. Y que sea por muchos años.

Así que en Bittia ya estamos preparados para diseñar las marcas del Centenario del Real Oviedo y del 125 Aniversario del Sporting de Gijón.

¡Aúpa Sporting! ¡Hala, Oviedo!

(P.D. Por si todo esto no os hubiese parecido suficiente, aún hay más: en 1999 Cromosol, un experimentado especialista en coleccionables y productos para venta en kioskos, nos encargó el diseño y la producción de dos de sus más exitosas colecciones de cromos… Sí, lo habéis adivinado: los álbumes oficiales del Real Oviedo y el Real Sporting de Gijón, orgullosos representantes ambos, en aquel entonces, del fútbol asturiano en la División de Honor del Fútbol Español. Los niños se los quitaban de las manos)

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