El orgullo del buen mercenario

En nuestro post del 3 de febrero “Los 10 NO-Mandamientos de la Creatividad” hablábamos sobre la singular –y, con frecuencia, incomprendida– condición del creativo, ese animal que muchos, por ignorancia o mala fe, imagináis a medio camino entre el pavo real (por su pluma colorista, su beligerante orgullo y su indestructible autoestima) y la cigarra (por su proverbial inclinación hacia la improvisación, la temeridad y la molicie).* 

 

* (Nota de la redacción: creativos del mundo, absteneos de abarrotar este post de comentarios injuriosos, que esto lo ha escrito uno de los vuestros)

Nos referíamos, claro está, al creativo publicitario en particular.

Y ya en el Primer NO-Mandamiento quisimos poner negro sobre blanco uno de los principios fundamentales del movimiento creativo, a saber:

“NO te creas un artista. Porque eres un (honrado) mercenario al servicio de Su Majestad El Cliente”.

Una vez que han madurado, los artistas, los del Arte con mayúsculas, son –al menos en su ideal– radicalmente libres. Hacen lo que les viene en gana, cómo y cuándo deciden, sin esperar ni aceptar instrucción o consejo de nadie. Y sólo una vez terminada someten su obra al escrutinio y la crítica. El público podrá entonces, sí, aplaudirla o denostarla, comprarla o ignorarla, pero eso no influirá necesariamente en la determinación del artista para persistir en su exploración de un determinado territorio o lenguaje creativo. Son abundantes en la Historia del Arte los casos de artistas empecinados que eligieron vivir  –y morir– en la miseria y el anonimato antes que renunciar a sus convicciones creativas.

Sin embargo, son de otra naturaleza la vocación y el oficio del creativo publicitario o el diseñador (gráfico, industrial o de moda). Las nuestras son “artes aplicadas”, disciplinas creativas al servicio, antes que nada, de un cliente y de sus necesidades e intereses. Y sin ellos no tienen razón de ser, porque trabajamos por –y gracias a– su dinero.

Bueno, una vez más, seguro que ya habéis pillado la idea, ¿a que sí?

Trabajar por dinero no es malo. Si acaso, yendo muy a la raíz del asunto, lo malo es tener que trabajar (ya lo dice el chiste: “bueno no debe ser porque es la única cosa por la que te pagan”)… Pero no nos vayamos ahora por las ramas del árbol de la filosofía.

Casi todo el mundo que trabaja lo hace, principalmente, por dinero. Y casi nadie se avergüenza de ello. Nosotros, desde luego, no lo hacemos.

Desde siempre, desde los buenos y viejos tiempos, en Bittia presumimos de los clientes que tenemos. Y nos sentimos identificados con ellos, porque apreciamos en lo que vale su esfuerzo, su interés, su valentía y, como no podría ser de otra manera, su confianza. También su dinero, ya ha quedado dicho, aunque luzca más feo puesto así, por escrito.

A cambio del dinero, la confianza, la ilusión y el tiempo que depositan en ella, los clientes esperan de su agencia –además de profesionalidad y pericia, claro– identificación, compromiso y complicidad. Porque sólo si agencia y cliente van a medias en esa inversión el balance final satisfará a ambas partes y, lo más importante, a su público objetivo.

Por todas estas razones, decíamos, en Bittia estamos orgullosos de ser o haber sido, en distintos momentos, “la agencia de la SRT”, “la agencia de HC Energía”, la de Esquelas de Asturias, la del Grupo ISASTUR, la de Ternera Asturiana o la del Centro Comercial Los Fresnos… O, desde hace muchos años, la de Cafento y la de Cafés El Globo.

Éste último caso resulta especialmente revelador para el asunto que nos ocupa. Y nos gustaría detenernos en él un momento.

Cafento y El Globo son dos empresas familiares con orígenes muy similares y, además, geográficamente cercanos, en dos municipios limítrofes del Principado de Asturias. Pero es que, además, su negocio principal es el mismo: el tueste, envasado y distribución de café para hostelería.

Su principal diferencia es el tamaño: Cafento es hoy el mayor tostador de España, con presencia en prácticamente todas las comunidades autónomas. El Globo, en cambio, eligió mantener su vocación artesanal para atender a un selecto grupo de clientes en Asturias.

Su principal punto en común: el amor por el buen café.

La primera en llegar a Bittia –cuando aún no teníamos este nombre– fue El Globo, allá por 1991 ó 1992. Un par de años más tarde, Cafés El Gallego, el germen de la actual Cafento.

Durante un tiempo trabajamos ocasionalmente para ambos, hasta que, al aumentar el volumen, la frecuencia y la trascendencia de los encargos, consideramos necesario cuestionarnos de forma abierta y honesta la conveniencia de compartir agencia entre dos marcas que, con sus diferencias, competían en el mismo mercado. Sin embargo, resultaba evidente para todas las partes que en Bittia hacíamos siempre, en cada caso, el mejor trabajo del que éramos capaces. Y, desde luego, que respetábamos escrupulosamente la debida confidencialidad. Las posibles dudas desaparecieron, entonces, tan rápidamente como surgieron. Hoy, seguimos trabajando para ambos. Y seguimos estando igual de orgullosos por ello.

El negocio del café es un mundo muy competitivo, nadie lo duda. Pero ¿y el de la política? ¿Sería posible semejante fair play entre una agencia y un partido político, llegado el caso?

Bien, hace apenas unos meses –en la última campaña de las Elecciones Generales (noviembre de 2011)– fuimos, como en otras ocasiones durante los últimos años, “la agencia de Izquierda Unida en Asturias”. Del mismo modo que, en 2007, fuimos “la agencia del PP en Gijón” o, antes, a mediados de los ’90, el estudio de diseño gráfico para algunos materiales de la candidatura de Vicente Álvarez Areces (PSOE) en esta misma ciudad.

Todos los trabajadores de Bittia tenemos más de 18 años. Por lo tanto, todos tenemos derecho a votar en las elecciones y la mayoría, seguramente, lo hacemos… Y, también seguramente, por partidos distintos.

Sin embargo, no puedo recordar más que el mismo entusiasmo, la misma dedicación y la misma entrega de cada uno de nosotros en cada una de estas campañas (Obrar de otro modo sería reprobable).

Cuando esa forma de hacer las cosas consigue, además, público reconocimiento el premio es doble. Como nos ocurrió hace unos días con este spot publicitario creado y producido en Bittia para Izquierda Unida, que obtuvo el Premio Creasturias al Mejor Spot de 2011. Con el orgullo añadido de que era la primera vez que una pieza de contenido político llegaba a lo más alto en cuatro ediciones de estos galardones.

Aquí puedes ver un vídeo-resumen de la campaña integral que Bittia realizó para este cliente con ocasión de la convocatoria electoral del 20-N Campaña de Publicidad Izquierda Unida ASturias 2011 

En Bittia, no te quepa ninguna duda, somos “buenos mercenarios” al Servicio de Su Majestad El Cliente. De ti, seas quien seas.

Y estamos MUY orgullosos de ello.

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