Archivos Mensuales: marzo 2010

Marlboro se la juega a Ferrari

Marlboro sigue “engañando” gracias a Ferrari y un código de barras Ferrari | @Víctor García.- 30/03/2010

Evolución del logotipo de Marlboro
Está, pero no está. Hecha la ley, hecha la trampa. En 2003 empezó la guerra cuando la UE y 28 países acordaron eliminar totalmente la publicidad de tabaco en encuentros deportivos a partir del verano de 2005. A esas alturas, pocos podían imaginar que una marca se colaría hasta 2010 sin apenas haber notado la diferencia. Marlboro continúa abonando en torno a 100 millones de euros por temporada a Ferrari por unos “simples” códigos de barras. Publicidad subliminal en su máxima expresión. Creatividad e imaginación para “engañar” a millones de cerebros. El neuromárketing crece de la mano de Ferrari.

La “Scuderia” sigue incitando a que la gente fume. En 1972, la empresa de Philip Morris apareció en el “Gran Circo” unida al equipo BRM. Desde entonces, no ha abandonado un barco por el que han pasado otras empresas de cigarrillos como Golden Leaf (pionera en 1968), West (McLaren), Lucky Strike (BAR-Honda), Mild Seven (Benetton, Renault), Benson and Hedges (Jordan), Rothmans (Williams) o John Player Special (Lotus). Industria −la tabacalera− que fue desapareciendo de los circuitos paulatinamente desde 2003 hasta 2005, cuando generaba más de 300 millones de euros a las escuderías (en el año 2000 se estimó que repartió en el paddock más de 600 “kilos”).

Nadie, excepto Ferrari, consiguió retener al anunciante que mejor pagaba. Hasta British American Tobacco (Lucky Strike) era propietaria de un equipo, BAR, que fue vendido a Honda. Martin Lindstrom, neuroconsultor de márketing, habló para The Wall Street Journal sobre esta campaña de publicidad subliminal. “Estoy impresionado por la capacidad infinita de Marlboro para tomar valores fundamentales de la Fórmula 1 −sexo, velocidad, innovación, frescura− y aplicarlos a una marca de cigarrillos. Mostrar un Ferrari rojo es más eficaz que un anuncio de fumar. Es evidente que el patrocinio del tabaco hace que la gente fume más y no sólo que cambie de marca”.

Prost trató de que la F1 “fumara”

Esta última conclusión va en contra de otros posicionamientos como el que, en su día, hizo Alain Prost. El ex piloto, cuyo hermano falleció por un cáncer de pulmón, aseguraba que la publicidad no atraía nuevos consumidores, sino que sólo trataba de que los fumadores cambiaran de marca.

Lindstrom apoya la liberalización imaginativa del márketing para superar prohibiciones gubernamentales. “Las compañías de cigarrillos se encuentran ahora entre los vendedores más innovadores y sofisticados del mundo”. Paul Brenan, de la agencia de diseño Fitch, va más allá y señala que Marlboro se relacionó con McLaren y Ferrari, y que ahora se dirige “a poseer el color rojo”.

En este punto competirá con Banco Santander. La entidad española, bajo el lema de “La Fórmula 1 se viste de rojo”, explora terreno hasta ahora ocupado en su totalidad por Marlboro. Ha firmado por cinco años y quiere atribuirse el rojo Ferrari aunque para ello “sólo” pague 40 millones (60 menos que los norteamericanos) al año. Hasta el alerón trasero y el delantero, como pasó en épocas pasadas, están teñidos de blanco con el logotipo del Santander en rojo, anteriormente se podía leer Marlboro. La suplantación visual es tangible. Aunque la identidad en el subconsciente la sigue acaparando Marlboro.

El Santander busca el hueco de Marlboro

Al igual que la empresa de cigarros, el Santander tiene en rojo su logotipo. Sin ser tan internacional, su apuesta por las carreras de coches es total y pretende que el consumidor asocie Ferrari y F1 con el Banco Santander, también es el patrocinador principal de varios grandes premios como el de Alemania, el de Italia o el de Gran Bretaña. En la entidad aseguran ya estar sacando partido de estas inversiones.

No desapareció de golpe. En el año de la prohibición tabacalera, 2005, Philips Morris firmó un acuerdo con Ferrari para mantener su patrocinio hasta 2011, aunque el nombre no apareciese. Es su única gran actividad de márketing a nivel internacional. En 2007, en los grandes premios de Bahréin, de Mónaco y de China, el logotipo todavía aparecía visible. Años antes, Bernie Ecclestone buscó circuitos lejos de Europa −sobre todo en países en vías de desarrollo− para que esta ley no afectara a la economía de la competición. Hasta la pasada temporada, el equipo se llamaba “Scuderia Ferrari Marlboro”. Hoy, el color rojo y el código de barras hacen de “cajetilla de tabaco” en la mente de todos los aficionados a la Fórmula 1.

Francia, país impulsor de este tipo de medidas, confirmó una condena hace justo un año a las revistas Action Auto Moto y Entrevue −publicadas en dicho país− por mostrar entre sus páginas a Michael Schumacher con publicidad de tabaco (cuando se proclamó por última vez campeón del mundo con Ferrari). Los magistrados galos justificaron que las televisiones sí podían emitir carreras de Fórmula 1 en cuyos circuitos hay “tabaco” porque los medios técnicos no permiten disimular los emblemas.

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Para amantes del anglicismo. "Modernos y elegantes". Por Julio Llamazares

Desde que las insignias se llaman pins; los homosexuales, gays; las comidas frías, lunchs, y los repartos de cine, castings, este país no es el mismo. Ahora es mucho más moderno.
Durante muchos años, los españoles estuvimos hablando en prosa sin enterarnos. Y, lo que todavía es peor, sin darnos cuenta siquiera de lo atrasados que estábamos. Los niños leían tebeos en vez de comics, los jóvenes hacían fiestas en vez de parties, los estudiantes pegaban posters creyendo que eran carteles, los empresarios hacían negocios en vez de business, las secretarias usaban medias en vez de panties y los obreros, tan ordinarios, sacaban la fiambrera al mediodía en vez del catering. Yo mismo, en el colegio, hice aerobic muchas veces, pero como no lo sabía −ni usaba por supuesto mallas adecuadas−, no me sirvió de nada. En mi ignorancia, creía que hacía gimnasia.
Afortunadamente, todo esto ha cambiado. Hoy, España es un país rico a punto de entrar en Maastricht y a los españoles se nos nota el cambio simplemente cuando hablamos, lo cual es muy importante. El lenguaje, ya se sabe, es como la prueba del algodón: no engaña. No es lo mismo decir bacon que tocino −aunque tenga igual grasa−, ni vestíbulo que hall, ni inconveniente que handicap. Las cosas, en otro idioma, mejoran mucho y tienen mayor prestancia. Sobre todo en inglés, que es el idioma que manda.
Desde que Nueva York es la capital del mundo, nadie es realmente moderno mientras no diga en inglés un mínimo de cien palabras. Desde ese punto de vista, los españoles estamos ya completamente modernizados. Es más, creo que hoy en el mundo no hay nadie que nos iguale. Porque, mientras en otros países tomas sólo del inglés las palabras que no tienen −bien porque su idioma es pobre, cosa que no es nuestro caso, o bien porque pertenecen a lenguas de reciente creación, como el de la economía o el de la informática−, nosotros, más generosos, hemos ido más allá y hemos adoptado incluso las que no nos hacían falta. Lo cual demuestra nuestra apertura y nuestra capacidad para superarnos.
Así, ahora, por ejemplo, ya no decimos bizcocho, sino plum-cake, que queda mucho más fino, ni tenemos sentimientos, sino feelings, que es mucho más elegante. Y de la misma manera, sacamos tickets, compramos compacts, usamos kleenex, comemos sandwichs, vamos al pub, quedamos groggies, hacemos rappel y, los domingos, cuando salimos al campo −que algunos, los más modernos, lo llaman country−, en lugar de acampar como hasta ahora, vivqueamos o hacemos camping. Y todo ello, ya digo, con mayor naturalidad y sin darnos apenas importancia.
Obviamente, estos cambios de lenguaje han influído en nuestras costumbres y han cambiado nuestro aspecto, que ahora es mucho más moderno y elegante. Por ejemplo, los españoles ya no usamos calzoncillos, sino slips, lo que nos permite marcar paquete con más soltura que a nuestros padres; ya no nos ponemos ropa, sino marcas; ya no tomamos café, sin coffee, que infinitamente mejor, sobre todo si va mojado, en lugar de con galletas, que es una vulgaridad, con cereales tostados. Y cuando nos afeitamos nos ponemos after-shave, que, aunque parezca lo mismo, deja más fresca la cara.
En el plano colectivo ocurre exactamente lo mismo que pasa a nivel privado: todo ha evolucionado. En España, por ejemplo, hoy la gente ya no corre, hace jogging o footing (depende mucho del chandal y de la impedimenta que se le añada); ya no anda, ahora hace senderismo; ya no estudia, hace masters; ya no aparca, deja el coche en el parking que es mucho más práctico. Hasta los suicidas, cuando se tiran de un puente, ya no se tiran, hacen puenting, que es más in, aunque, si falla la cuerda, se matan igual que antes.
Entre los profesionales, la cosa ya es exagerada. No es que seamos modernos; es que estamos ya a años luz de los mismísimos americanos. En la oficina, por ejemplo, el jefe ya no es el jefe, es el boss, y está siempre reunido con la public-relations y el asesor de imagen o va a hacer bussines a Holland junto con su secretaria. En su maletín de mano, al revés de los de antes, que lo llevaban repleto de papeles y latas de fabada, lleva tan sólo un teléfono móvil y un fax-modem por si acaso. La secretaria tampoco le va a la zaga. Aunque seguramente es de Cuenca, ahora ya no lleva agenda ni confecciona listas. Ahora hace mailings, trainnings −y press-books para la prensa− y cuando acaba el trabajo va al gimnasio a hacer gim-jazz o a la academia de baile para bailar sevillanas. Allí se encuentra con todas las de la jet, que vienen de hacerse liftings, y con alguna top-model amante del body-fitness y del yogourht desnatado. Todas toman, por supuesto, cosas light, y ya no fuman tabaco, que ahora es una cosa out, y cuando acuden a un cocktail toman bitter y roast-beef, que, aunque parezca lo mismo, es mucho más digestivo y engorda menos que la carne asada.
En la televisión, entre tanto, ya nadie hace entrevistas ni presenta, como antes, un programa. Ahora hacen interviews y presentan magazines, que dan mucha más prestancia, aunque aparezcan siempre los mismos y con los mismos collares. Si el presentador dice mucho: O.K. y se mueve todo el rato, al magazine se le llama show −que es distinto que espectáculo− y si éste es un show heavy, es decir, tiene carnaza, se le adjetiva de reality para quitarle la cosa cutre que tendría en castellano. Entre medias, por supuesto, ya no nos ponen anuncios, sino spots, que, aparte de ser mejores, nos permiten hacer zapping.
En el deporte del basket −que antes era el baloncesto−, los clubs ya no se eliminan, sino que juegan play-offs, que son más emocionantes, y a los patrocinadores se les llama sponsors, que para eso son los que pagan. En mercado ahora es el marketing, el autoservicio es el self-sevice; el escalafón, el ranking; el solomillo, el steak (incluso aunque no sea tártaro); la gente guapa, la beautiful, y el representante, el manager. Y desde hace algún tiempo, también, los importantes son vips; los auriculares, walk-man; los puestos de venta, stands; los ejecutivos, yuppies; las niñeras, baby-sitters, y los derechos de autor, royalties. Hasta los pobres ya no son pobres; ahora los llamamos homeless, como en América, lo que indica hasta qué punto hemos evolucionado.
Para ser ricos del todo y quitarnos el complejo de país tercermundista que tuvimos algún tiempo y que tanto nos avergonzaba, sólo nos queda ya decir siesta −la única palabra que el español ha exportado al mundo, lo que dice mucho en favor nuestro− con acento americano.

La Asociación de la Prensa no informa bien

La web de la Asociación de la Prensa de Oviedo incluyó entre sus noticias un infundio acerca de la política de contrataciones de BITTIA, una noticia que no fue contrastada, llena de errores y con un punto no disimulado de mala baba. En ella se afirmaba que los contratados en prácticas de esta empresa cobran “el 60% del salario mínimo interprofesional” y otras lindezas por el estilo. A continuación, reproducimos la respuesta enviada ayer a los autores de la mencionada página web.

Estimados colegas:

Tras la lectura detallada de la noticia que aparece en vuestra página web y que cito en el asunto de este mail, quisiera hacer algunas puntualizaciones, en nombre de BITTIA, con el ánimo de que sean, al menos, valoradas por el autor o autores de una información que, en primer lugar, no se ajusta a la verdad. En segundo lugar, incumple la máxima periodística de contrastar las versiones de los hechos aportados por las fuentes (gran paradoja tratándose de la web de una asociación de periodistas de la que, por cierto, soy miembro). En tercer lugar, y esto ya es una opinión personal, la torcida noticia parece arrimar el ascua a la sardina de determinados opinantes regionales que, lejos de hacerse eco de los éxitos de BITTIA (tres premios nacionales Best Pack en la semana pasada o diez premios Adappa en dos ediciones) prefieren sumarse a ciertas campañas contra personas vinculadas en el pasado a una empresa que mantiene unos 90 empleos.

En todo caso y para aclaración del contenido de la noticia, adjuntamos los datos aportados por nuestro Departamento de Personal con respecto a las condiciones laborales y salariales de la convocatoria de plazas a la que se alude.

En primer lugar, los recién titulados en cualquier sector empresarial pueden acceder al mercado laboral a través de un contrato laboral en prácticas. Se trata de un contrato formativo que, como su propio nombre indica, debe facilitar al trabajador una práctica profesional adecuada a su nivel de estudios. De esta manera, el trabajador, consigue una experiencia profesional que le será de mucha utilidad para su futuro laboral. A este tipo de contratos solamente pueden acceder a aquellas personas que hayan finalizado sus estudios (título universitario, licenciado o diplomado, o formación profesional), siempre que no hayan transcurrido más de 4 años desde su obtención.

La duración de un contrato en prácticas no debe ser inferior a seis meses ni superior a dos años y se tendrá en cuenta, a estos efectos, las ocasiones en las que el trabajador ha sido contratado en prácticas en otras empresas.

La retribución que marca la ley (insisto para cualquier sector y empresa) de los trabajadores en contrato de prácticas durante el primer año es del 60% del salario fijado en convenio para un trabajador que desempeñe el mismo (que no tiene nada que ver con el salario mínimo interprofesional que se cita en la noticia) o equivalente puesto de trabajo. Durante el segundo año de prácticas, el trabajador percibirá el 75% de dicho salario.

Las condiciones que se le ofrecieron en BITTIA a las dos candidatas que llegaron al final del proceso (ambas candidatas recién tituladas universitarias con muy poca experiencia laboral en prácticas de la carrera o becas y alguna colaboración muy concreta) están bastante por encima de lo que marca la ley: 80% del salario durante los 3 primeros meses, 90% durante los 3 siguientes y el 100% posteriormente.

Según la ley, la empresa podría abonarle el 60% del salario según la categoría que le corresponda por convenio durante el primer año de contrato.

Supongo que tras la lectura de estas líneas habrá pocas dudas al respecto de que lo publicado no se ajusta a la realidad.

Me pongo a vuestra disposición para cualquier otra aclaración adicional.

El hombre que miraba fijamente a LaVaka

Amén de los indios (de la India), el amor por las vacas parece ser asunto secundario. Nadie tiene una vaca en el salón. Tenemos perros, gatos, tortugas de Borneo, peces de colores, patos, pollos, hamsters, canarios y, ya te digo, los hay que les da por los cerdos vietnamitas, los sacan a la calle y todo. Pero yo me enamoré de una vaca. No de la baca del coche que lleno cada verano de maletas y artilugios, no. Me enamoré de la vaca LaVaka. La conocí en un chat y me convertí en el hombre que miraba fijamente a LaVaka. Sólo a ella.

No era un chat de vacas donde la vi triscar y rumiar; era una red social de estas que son como un prado donde pastan soledades los intermautas, donde rumian sus pensamientos y otras flores los urbanitas que añoran los espacios abiertos, los ciberespacios bien ventilados. Esas redes sociales que son como pesebres intelectuales donde uno puede mirar fijamente a las vacas. Yo miré a LaVaka, no a sus ubres, no a sus ojos, no a su lengua mullida, no. LaVaka es para mí un todo al que miro fijamente y que representa el amor del hombre por lo natural, lo sano, lo pasteurizado. Ella hace calcio en lugar de calceta y si me pone los cuernos, cosa que dudo porque será bovina, pero no bobina, me sentiré honrado de tener mi cabeza coronada como la de ella.

Sirvan estas líneas para mostrar mi amor más rotundo y sin vacuna posible hacia este ser enternecedor que inspira en mí un amor que no es carnal, que es lácteo, que nació en BITTIA, crece en la Central Lechera Asturiana y siempre estará presente en mi corazón de tetrabrik.

Hay que joderse

Hay que joderse. Esto lo estropearon entre cuatro, entre los de siempre, entre los especuladores que se lo llevaron crudo, y resulta que ahora tenemos que arreglarlo entre todos según la brillante idea http://estoloarreglamosentretodos.org. Anda ya, que no me hagan reír. Muy mona esta campaña modelo “new deal”, llena de caras famosas y famosillas, que trata de convertir en héroes y solucionadores de la cagada de la crisis a los “Juan Nadie” de turno, a usted y a mí, a quienes las soluciones se nos escapan como el agua entre los dedos.
Esta campaña es como si Frank Capra hubiera resucitado de nuevo para hacernos creer que, pese a los cuatro millones de parados, pese a la bronca política, la roña pegada a las pantorrillas de nuestro sistema y el ruido de fondo permanente, la vida es bella. Y, encima, quien me dice que esto tiene arreglo es gente como Ferrán Adriá, Pau y Marc Gasol, Buenafuente, Angels Barceló, Juan José Millás, Fernando Romay, Javier Mariscal (todos ellos con unos cachés profesionales que meten miedo), Carlos Sainz, Javier Gómez Navarro (que fue ministro y salió por donde el humo), Miquel Roca (protagonista del batacazo del Partido Reformista, que dejó pufos por doquier).
El plantel de prescriptores del optimismo mediático y del “todos podemos” como reacción ante la dura realidad es una estupenda operación de marketing para el publicitario que se la inventó. Sin duda, se hará famoso gracias a tratar de convencer a todo el mundo de que esto se arreglará porque lo digan algunos millonarios reconocidos que, eso sí, parecen disponer de un excelente estado de ánimo para ver el lado positivo de la existencia. Eso era lo que cantaban los crucificados de La vida de Brian en aquella descarnada parodia de la felicidad a cualquier precio.
Millás, Gasol, Adriá y compañía nos aseguran que el camino está lleno de bostas de vaca y cosas peores, pero ellos tienen claro que se va a solucionar porque en este país somos la leche. Sólo falta que el anuncio lo cierre Díaz Ferrán proponiendo que nos apuntemos todos al contrato este de a peseta el euro, sin seguro, sin paro y casi sin sueldo. Así lo arreglo yo todo. Hay que joderse.

Google adquiere un "Photoshop en la nube"

SAN FRANCISCO, 2 mar. (Reuters/Portaltic) –

Google ha anunciado la compra del portal de edición de fotos Picnik, continuando así con una fiebre de adquisiciones que incluyen tres en unas tres semanas. Todavía no se conocen los términos económicos del acuerdo.

Picnik es una pequeña empresa nacida hace cinco años con base en Seattle que en su página web dice contar con 20 empleados. Su empleo permite recortar, hacer retoques y aplicar efectos a las fotografías sin salir del navegador web, eliminando así la necesidad de un programa de edición especial e independiente. Además, permite editar las fotos importándolas directamente desde Facebook, Flicker o MySpace, entre otras redes sociales.

Según recoge Reuters, el portavoz de Google Andrew Pederson ha asegurado en un correo electrónico que el equipo de Picnik se ha unido a las oficinas de Google en Seattle y trabajarán con el grupo Picasa de Google, el servicio de distribución de fotos online de Google.

No obstante, en el blog oficial del gigante de internet, el director de Gestión de Productos, Brian Axe, asegura que Google no planea hacer “ningún cambio significativo en Picnik hoy por hoy”, aunque van “a trabajar duro en su integración y nuevas características”.

En el mismo post, Axe afirma que en Google están “muy impresionados con el equipo de Picnik y el producto que han creado”, y se manifiesta “muy contento de darles la bienvenida a Google”. “Estamos deseando colaborar estrechamente con ellos para mejorar la experiencia en línea de edición de fotos en la web”, añade.

El acuerdo es el último ejemplo del creciente apetito de Google por las adquisiciones, ya que el principal negocio de la compañía, el buscador, se ha beneficiado de una recuperación en el sector de la publicidad.

UNA EMPRESA PEQUEÑA AL MES

En octubre, el consejero delegado de Google, Eric Schmidt, dijo que la compañía reanudaría su ritmo histórico de hacerse con una pequeña empresa al mes como promedio, mientras que los acuerdos mayores los lleva a cabo cada uno o dos años.

El mes pasado, Google adquirió Aardvark, un motor de búsqueda social, y el servicio de correo electrónico web móvil reMail. Desde septiembre, Google ha comprado ocho empresas, dijo Pederson.

El director financiero de Google, Patrick Pichette, habló en la conferencia de Tecnología, Medios de Comunicación y Telecomunicaciones de Morgan Stanley este lunes, donde dijo que Google se está reforzando a medida que las condiciones de negocio mejoran.

“El cuello de botella ahora mismo es la ingeniería. ¿Cuántos ingenieros podemos encontrar dado que tenemos todas estas grandes oportunidades?”, dijo Pichette.