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BRANDED CONTENT. Más emoción que marcas

(Fuentes: IPMark y PuroMarketing)

El “branded content” es un término cada vez más popular entre los profesionales, aunque quienes realmente lo han puesto de moda son los consumidores. ¿Por qué? Porque los posibles clientes son quienes piden un valor añadido en la publicidad que les ofrezca algo más que productos. Quieren contenidos y experiencias, valores nuevos, que la marca se asocie a experiencias como el famosos “¿Te gusta conducir’”. Así se refleja en un estudio realizado por Yahoo en colaboración con The Cocktail Analysis. Las entrevistas realizadas a varios expertos en la materia y a grupos de usuarios señalan que en “branded content”.
Se trata de un paso adelante en la relación entre las marcas y los consumidores, que va más allá del contenido puramente comercial. De hecho, para los consumidores es clave que se aleje de la oferta comercial y que ofrezca contenidos nuevos que les proporcionen un beneficio claro.
Esta forma de abordar la publicidad es, a juicio de las agencias, muy novedosa ya que considera que el mensaje comercial es secundario, y la mejor solución cuando se trata de llegar a públicos objetivos distintos a los habituales. “Buscar impacto en la vida de los consumidores” es lo que se pretende con esta forma de hacer publicidad que es flexible porque se adapta a todos los contextos, pero que resulta especialmente adecuada y barata para su uso en entornos digitales. El citado estudio señala que “para que funcione, es necesario que la marca se implique y que los contenidos sean relevantes y atractivos”.
Según explica Carmen Santo en PuroMarketing. “En la actualidad, sufrimos una situación de saturación publicitaria, donde existe un rechazo por parte del consumidor hacia la publicidad convencional, ese mensaje de venta pura y dura que nos bombardea cuando estamos sentados frente al televisor, intentando disfrutar de nuestro programa favorito.
Ante este panorama se hace necesario a todas luces un cambio en la mentalidad publicitaria, un giro de 180 grados a la estrategia de comunicación de las marcas. Afortunadamente ya hemos sido testigos de los primeros avances en esta nueva dirección, donde las marcas ya no venden productos, sino que proporcionan experiencias. Ahora las empresas escuchan a los consumidores y se preocupan por conocerles; no centran su estrategia en vender, sino en emocionar, en seducir, en captar su atención. Buscan encandilar a los clientes con su mensaje, para, de este modo, hacerse un hueco en sus pensamientos y permanecer en el recuerdo. Son conscientes de que, si consiguen instalarse en su mente, tendrán muchas probabilidades de conseguir lo que es más importante, llegar hasta su corazón”.

Un supermercado en el smartphone

La estrecha relación de los usuarios con su teléfono convierte este soporte en un elemento clave para el marketing y las ventas. La clave: el engagement, o contar con usuarios “evangelizadores”

 El crecimiento de la venta de smartphones ha sido exponencial en los últimos tiempos. La venta de teléfonos inteligentes creció un 62,7%  en un año y superó con amplitud la de otros dispositivos como los ordenadores portátiles o las tablets. Un estudio recogido por la web Puromarketing señala que el teléfono inteligente es “un dispositivo central” en la vida de gran parte de los usuarios. La mayor parte de las personas encuestadas estarían dispuestas renunciar al ordenador o a la tablet, pero casi ninguna de ellas se resignaría a andar por la vida sin su smartphone. Y es que, según se explica en esta misma publicación, el rol que los ciudadanos dan a los teléfonos es similar al de un amante, alguien cercano, con quien se mantiene una relación estrecha y en cuya operatividad se confía. En otras palabras, los expertos sostienen que la relación de un usuario con la terminal inteligente de su teléfono tiene un alto contenido emocional. Según Puromarketing “el informe “Mobile in the Consumer Journey” realizado por Microsoft Advertising , indica que, hasta ahora, las aplicaciones y promociones desarrolladas a través del móvil se dirigen tan solo a la parte racional del consumidor. Según el estudio, el móvil es un dispositivo emocional, y por ello, se está perdiendo una oportunidad única para lograr engagement en ese sentido”.

¿Qué es engagement? Pues algo tan simple como el grado en el que un consumidor interactúa con una marca. El compromiso entre la marca y los usuarios es muy importante ya que, tal como sentencian los expertos en marketing  “tener usuarios engaged con tu marca es algo invaluable, ya que al pasar del tiempo se convertirán en evangelizadores de la marca. El éxito de tu negocio depende de los usuarios recurrentes”.

El sabio, el mago y el amante

Y ¿por qué la fidelización se puede conseguir mejor a través del smartphone? Porque es un dispositivo cercano y familiar que permite generar un tipo de compra emocional, no basada sólo en los precios o las marcas. Los estudiosos hacen una traslación “humana” del rol que desempeña cada aparato en nuestras vidas. El ordenador es “el sabio”, la tablet es “el mago”, pero el teléfono es el “amante”. Una encuesta realizada en el Reino Unido rebeló que un 61% renunciaría a su tableta, un 34% al ordenador y solo un 6% a su Smartphone. Además, comienza a ser cada vez más habitual realizar la lista de la compra en el propio teléfono, no en papel. En Japón o Corea ya han empresas que bonifican a sus clientes con cupones, bonos y descuentos en las compras que obtienen a través del teléfono. En estados Unidos o Europa este tipo de ofertas se alcanzan aún mayoritariamente a través de la prensa escrita. Hay, pues, un mercando potencial abierto a través de un dispositivo manejable, cercano y de uso constante, facilita la manera de comprar, localizar lugares, opiniones y precios. El móvil reconfigura nuestra forma de comprar por su versatilidad, cercanía y uso permanente. Estudios, como el último de MMA, hablan de que en España el marketing en teléfonos móviles creció en 2011 más de un 67%.

Según el estudio de Microsoft Advertising citado por Puromarketing, la relación que tiene el consumidor con su Smartphone supone una oportunidad única para dirigirse al lado emocional.  En su enfoque racional, anunciantes y distribuidores se dirigen, sobre todo, a las experiencias de precio. El enfoque emocional permitiría aportar un valor añadido y proporcionar experiencias de compra más ricas a través de una mayor conexión.

La meta, concluye el estudio de Microsoft Advertising, es que exista una cohesión entre el Head Shopping (lo que podríamos relacionar con la razón, la educación, la satisfacción o el enfoque), y el Heart Shopping(más unido al placer, la emoción y el sentimiento).

MARIANO COMUNICA POCO

A pesar de haber sido vista por 3,2 millones de espectadores, la entrevista al presidente del Gobierno en TVE parece no haber servido para aclarar demasiadas dudas sobre el futuro de España ni sobre los planes del Ejecutivo. Consideraciones políticas aparte, expertos en comunicación y periodistas políticos han analizado la comparecencia del presidente en términos muy coincidentes. Rajoy ha sido él mismo a todos los efectos: prudente tirando a opaco, previsible en exceso y haciendo uso de sus tópicos habituales o echando mano de comparaciones domésticas para explicar las tempestades económicas globales. Aquí recogemos algunas opiniones.

Ignacio Martín Granados. Periodista

El Presidente no se ha prodigado precisamente en dar explicaciones del por qué de sus medidas y había cierta expectación en ver qué nuevo podía aportarnos. Sin embargo, ha dejado escapar una magnífica ocasión para poder explicarse ante los ciudadanos. Nos hemos encontrado con el Rajoy más auténtico: un discurso, por otra parte, muy bien aprendido, pero previsible en el que eludió responder directamente a lo preguntado, esquivando la formulación de cualquier compromiso; cultivando su storytelling personal de gobernante que está adoptando medidas que no le gustan pero no tiene más remedio que ejecutarlas; salpicado de giros de lenguaje coloquial y sus tradicionales coletillas (“vamos a ver”, “haremos lo que tengamos que hacer”, “no se puede gastar lo que no se tiene”, “actuaremos en defensa de los intereses de España”, “a mí tampoco me gustan las medidas que estoy adoptando”…) y que no nos ha aportado nada que no supiéramos, excesivamente prudente, aleccionado por las contradicciones de sus decisiones.

Carlos Elordi. Periodista

En  Televisión española dijo tan poco y ocultó tanto que hoy los medios extranjeros hacen interpretaciones disparatadamente distintas de lo que quiso decir. Para The Guardian, “Rajoy se contuvo sobre cuáles serán los términos del rescate”.  La edición online de la BBC dice que “Rajoy rechaza las condiciones del rescate”, mientras que el derechista diario alemán Die Welt entiende que “Rajoy prohíbe cualquier interferencia de la Unión Europea en España”. Pero lo más sugerente es lo que publica el New York Times. El artículo se titula “Los problemas políticos internos impiden que España tome una postura clara para salir de su crisis de deuda y dice “Los críticos advierten que si España espera demasiado corre el riesgo de reavivar los temores de los inversores que a principios de este verano elevaron los tipos de interés a niveles insostenibles”.

Javier Vizcaíno. Periodista

El prohombre de Pontevedra se tiró toda la entrevista de ayer despejando balones a la grada y batiendo el récord de decir que no se puede gastar lo que no se tiene.

Íñigo Sánez de Ugarte. Periodista

Mariano Rajoy no dio la precisamente la impresión de tener las ideas claras: “eeeeh, vamos a ver”. Pocas cosas hay en la política española que más preocupan o angustian a los españoles, incluidos los que votaron a Rajoy pensando en que su llegada al poder lo solucionaría todo. A todos ellos, Rajoy les dejó claro que no tiene una respuesta o la tiene y prefiere ocultarla.

Luis Arroyo. Experto en comunicación política.

Hemos visto al genuino Rajoy, poco comprometido  y sin arriesgar. Rajoy es como esos viejos coches soviéticos: duros para aguantar años, pero sin atractivo ni sorpresas.

Xesca Vidal, doctora en Ciencias Audiovisuales, psicóloga y experta en Comunicación Pública.

 Vio un cambio sustancial en su imagen pública al desarrollar un movimiento constante y de principio a fin con las manos y los brazos. He visto una gran evolución, “la persona lenta, aburrida y anticuada se transformó en vitalidad”. Por primera vez, añade, parece que ahora al fin “Rajoy ha dado realmente importancia a la comunicación no verbal”.

Tuvo eso sí un fallo al inicio del debate, explica cuando tras la primera pregunta y teniendo a su izquierda a la moderadora, giró su cabeza hacia la derecha, es decir huyó, luego tomó aire lo que demuestra que estaba nervioso, sacó la lengua y después empezó a titubear, es decir actuó como lo ha hecho siempre aunque después lo corrigió y no lo repitió más.

DECÁLOGO DE LA MANIPULACIÓN. LAS CLAVES DE CHOMSKY

La comunicación permite informar y desinformar de la misma manera que un martillo puede cumplir la noble tarea de clavar un clavo o ser el arma de un crimen brutal. Tal vez se pueda explicar esta obviedad usando el eufemismo de que la desinformación es “comunicación negativa” de la misma manera que hacían aquellos economistas calificando la recesión de “crecimiento negativo”. Este manejo torticero de las palabras es un primer ejemplo de desinformación. La comunicación es una moneda de dos caras, como lo son la verdad y la mentira, que en manos de un prestidigitador (léase político, por ejemplo) puede servir para abrir los ojos a las personas o para impedir que vean la realidad. Como hay medicamentos capaces curar y matar al mismo tiempo, todo depende de su uso, la información puede depurar y puede intoxicar a sus receptores, todo depende de las intenciones de quien la maneja.

En estos tiempos turbios que nos ha tocado vivir, marcados por un bombardeo incesante de decisiones políticas y económicas que afectan a los derechos básicos de la mayoría de la sociedad y están generando un malestar creciente, la desinformación, la información manipulada de manera más o menos burda, es utilizada a diario como arma de destrucción masiva de nuestra capacidad de juicio. Pero como esta es también la sociedad de la información, los manipuladores deben recurrir a estrategias indirectas, sutiles y cada vez más ingeniosas para colar sus dosis de desinformación sin que se note demasiado, Los métodos para hacerlo son variados y se depuran a diario, pero el lingüista, pensador y lúcido analista de la realidad, Noam Chomsky, ha encontrado 10 fórmulas de colar gato por liebre en la opinión pública. Tomen nota y piensen en ejemplos cercanos y diarios.

  1. La estrategia de la distracción El elemento primordial del control social es la estrategia de la distracción que consiste en desviar la atención del público de los problemas importantes y de los cambios decididos por las élites políticas y económicas, mediante la técnica del diluvio o inundación de continuas distracciones y de informaciones insignificantes. La estrategia de la distracción es igualmente indispensable para mantener la atención del público distraída, lejos de los verdaderos problemas sociales, cautivada por temas sin importancia real.
  2.  Crear problemas y después ofrecer soluciones. Este método también es llamado “problema-reacción-solución”. Se crea un problema, una “situación” prevista para causar cierta reacción en el público, a fin de que éste sea el mandante de las medidas que se desea hacer aceptar. Por ejemplo: crear una crisis económica para hacer aceptar como un mal necesario el retroceso de los derechos sociales y el desmantelamiento de los servicios públicos.
  3.  La estrategia de la gradualidad. Para hacer que se acepte una medida inaceptable, basta aplicarla gradualmente, a cuentagotas, por años consecutivos. Es de esa manera que condiciones socioeconómicas radicalmente nuevas (neoliberalismo) fueron impuestas durante las décadas de 1980 y 1990: Estado mínimo, privatizaciones, precariedad, flexibilidad, desempleo en masa, salarios que ya no aseguran ingresos decentes, tantos cambios que hubieran provocado una revolución si hubiesen sido aplicadas de una sola vez.
  4. La estrategia de diferir. Otra manera de hacer aceptar una decisión impopular es la de presentarla como “dolorosa y necesaria”, obteniendo la aceptación pública, en el momento, para una aplicación futura. Es más fácil aceptar un sacrificio futuro que un sacrificio inmediato. Primero, porque el esfuerzo no es empleado inmediatamente. Luego, porque el público, la masa, tiene siempre la tendencia a esperar ingenuamente que “todo irá mejorar mañana” y que el sacrificio exigido podrá ser evitado.
  5. Dirigirse al público como criaturas de poca edad.  “Si uno se dirige a una persona como si ella tuviese la edad de 12 años o menos, entonces, en razón de la sugestionabilidad, ella tenderá, con cierta probabilidad, a una respuesta o reacción también desprovista de un sentido crítico como la de una persona de 12 años o menos de edad”.
  6. Utilizar el aspecto emocional mucho más que la reflexión. Hacer uso del aspecto emocional es una técnica clásica para causar un corto circuito en el análisis racional, y finalmente al sentido crítico de los individuos. La utilización del registro emocional permite abrir la puerta de acceso al inconsciente para implantar o injertar ideas, deseos, miedos y temores, compulsiones, o inducir comportamientos…
  7. Mantener al público en la ignorancia y la mediocridad.  “La calidad de la educación dada a las clases sociales inferiores debe ser la más pobre y mediocre posible, de forma que la distancia de la ignorancia que planea entre las clases inferiores y las clases sociales superiores sea y permanezca imposible de alcanzar para las clases inferiores”.
  8. Estimular al público a ser complaciente con la mediocridad. Promover al público a creer que es moda el hecho de ser estúpido, vulgar e inculto…
  9. Reforzar la autoculpabilidad. Hacer creer al individuo que es solamente él el culpable por su propia desgracia, por causa de la insuficiencia de su inteligencia, de sus capacidades, o de sus esfuerzos. Así, en lugar de rebelarse contra el sistema económico, el individuo se auto desvalida y se culpa, lo que genera un estado depresivo, uno de cuyos efectos es la inhibición de su acción.
  10. Conocer a los individuos mejor de lo que ellos mismos se conocen. En el transcurso de los últimos 50 años, los avances acelerados de la ciencia han generado una creciente brecha entre los conocimientos del público y aquellos poseídos y utilizados por las élites dominantes. Gracias a la biología, la neurobiología y la psicología aplicada, el “sistema” ha disfrutado de un conocimiento avanzado del ser humano, tanto de forma física como psicológicamente.

¿HASTA QUÉ PUNTO SIRVE DE ALGO LA PUBLICIDAD ELECTORAL?

¿Decide usted su voto en función de los anuncios de los candidatos y los partidos políticos? ¿Aportan algo los spots electorales a su conocimiento de las ofertas políticas que compiten en una campaña? Uno de los aspectos de la comunicación publicitaria más debatidos, analizados, ensalzados y demonizados es la publicidad electoral, una de las “patas” de la comunicación política. Nuestro consejero de cabecera en comunicación, Luis Arroyo, nos recomienda en su web la lectura de  ‘Cinco mitos sobre los spots electorales’. Se trata de la traducción del artículo publicado el pasado 19 de julio en el diario The Washington Post. Su autor es Ted Brader, profesor asistente en el departamento de Ciencia Política de la Universidad de Michigan y profesor asociado del Centro de Estudios Políticos en el Instituto para la Investigación Social. Aunque Brader centra su análisis en las campañas electorales de los Estados Unidos, un país con una visión más abierta que la europea sobre la contienda política y en el que los dos grandes partidos batallan de manera encarnizada en los medios y gastan millones de dólares en publicidad electoral, las consideraciones sobre el valor real de los anuncios sirven también para nuestro contexto social.

Estos son los cinco mitos analizados por Ted Brader y repescados en su web por Luis Arroyo.

1. Los anuncios negativos son más eficaces que los positivos.

Etiquetar los anuncios simplemente como “positivos” o negativos oculta la considerable diversidad que hay en cada una de esas categorías. Una revisión de más de cien estudios científicos no encontró diferencias concluyentes entre los anuncios positivos o negativos, definidos así de forma general, en su capacidad para ganar votos o afectar al resultado.

Sin embargo, sí hay efectos distintivos de algunos tipos específicos de publicidad negativa o positiva. Los spots que generan emociones positivas como la esperanza, el orgullo y el entusiasmo estimulan la participación y el interés de los votantes en una elección. También polarizan al electorado activando el partidismo de los seguidores y los oponentes que ven los anuncios. En 1984, los anuncios “Amanece en América / Morning in America” del presidente Reagan presentaban música evocadora e imágenes brillantes de trabajadores felices, banderas americanas y bodas. Fijaron el estándar de la publicidad que te hace sentir bien, que los candidatos de ambos partidos han utilizado desde entonces.

Los anuncios que suscitan temor son mejores en la persuasión de los votantes porque alivian la presión del partidismo. Meten miedo a los votantes con información nueva sobre los candidatos y los temas, haciéndoles cambiar de opinión. El  anuncio de Lyndon B. Johnson de 1964, “Daisy”, por ejemplo, evocó dramáticamente el espectro de un conflicto nuclear en plena Guerra Fría. Anuncios más recientes han usado imágenes oscuras y voces ominosas para suscitar miedo sobre el crimen, la inmigración, el terrorismo, la salud pública o el empleo.

El enfado, por el contrario, no suele cambiar las opiniones; más bien moviliza a los votantes para que voten por sus convicciones. Los anuncios electorales generan enfado sugiriendo que se ha hecho daño a la gente injustamente y culpando de ello al adversario, como un spot reciente de Romney, (“¿Dónde se ha ido todo el dinero?” / Where Did All the Money Go?”) que trata de incitar enfado sobre el presidente Obama diciendo que se ha malgastado dinero destinado al estímulo económico.

Los anuncios políticos son demasiado polifactéticos como para etiquetarlos como negativos o positivos y concluir que un tipo es superior al otro.

2. Los anuncios de campaña no informan.

Como mínimo, los anuncios incrementan el conocimiento de los candidatos, lo que ayuda a superar la ventaja de quien gobierna. Pero también  enseñan a los votantes mucho con respecto a la posición de los candidatos.

Puesto que alcanzan a gente que probablmente no buscaría información en las noticias o sobre los candidatos, los anuncios pueden reducir la distancia entre los desinformados y los politizados. En los últimos 40 años, mientras los políticos han estado generando anuncios en televisión y radio sobre sus posiciones políticas, los medios informativos convencionales han dedicado cada vez menos tiempo a las diferencias políticas sustanciales, concentrándose por el contrario en la estrategia y los resultados de encuesta.

Los anuncios de campaña son breves, sesgados y ocasionalmente falaces. Sin embargo, proveen un amplio acceso a información que muchos votantes no tendrían de otra manera.

3. Los votantes menos informados son más fácilmente persuadidos por los anuncios.

Pero, ¿no son esos votantes desinformados más susceptibles a las tácticas emocionales y manipulativas que utilizan los consultores? No tanto.

Respondemos emocionalmente a las cosas que nos importan. La publicidad política arranca las mayores reacciones en aquellos a los que les importa la política y saben más de ella. En 2006, un anuncio de los republicanos mostraba a Osama bin Laden amenazando a los americanos sobre sonidos del tic tac de un reloj y del latido del corazón. Los votantes informados tienden a responder emocional y políticamente a este tipo de anuncios, en parte porque ya tienen el tipo de convicción partidaria que se trata de evitar con anuncios de miedo (o de activar con anuncios placenteros).

El calendario del anuncio importa tanto como su contenido. Los spots que critican a un oponente tienden a funcionar de forma diferente al inicio o al final de una campaña. Antes de que la gente se haya hecho idea de un candidato, los ataques les ayudan a hacerlo. Pero esos mismos anuncios pueden reducir la participación cuando son vistos más tarde, por votantes que ya han decidido a qué candidato apoyan.

4. Un candidato debería responder a un spot de ataque con un contrataque sobre el mismo asunto.

En algunos casos, una respuesta así tiene sentido; en otros, es justo lo que no hay que hacer.

Si una acusación pega de lleno en la fortaleza de un candidato – por ejemplo, el anuncio del “abandono de la lancha” (“Swift boat”) sobre la actuación militar de Kerry en Vietnam – entonces es necesaria una respuesta contundente, preferiblemente con pruebas.

A menudo, sin embargo, estos contrataques sacan a los candidatos de su mensaje. La investigación sugiere que es mejor gastar el dinero de publicidad destacando los puntos fuertes de un candidato – como aquellos en los que la candidata ha gestado una buena reputación o aquellos en los que la gente prefiere su posición – que no entrar en los asuntos del adversario.

Romney, por ejemplo, debería probablemente no dedicar muchos anuncios a la lucha contra el terrorismo, un asunto en el que Obama da relativamente bien en las encuestas, o al medio ambiente, un asunto en el que los demócratas tienen una mejor reputación.

Igualmente, emitir anuncios que niegan que eres una bruja, como hizo Christine O’Donnell en su fracasada campaña al Senado en 2010, alimenta un tema de campaña que es improbable que mejore tus opciones en día del sufragio.

5. Los medios neutralizan los anuncios falaces por medio de sus comprobaciones.

Puede que esas noticias sobre los spots sean bienintencionadas, pero no hay pruebas claras de que eviten el efecto de las afirmaciones falaces o las tácticas de manipulación. La causa está en parte en el volumen: los anuncios se repiten y llegan a mucha gente que no ve, escucha o lee las noticias.

Pero la psicología del votante también juega un papel. Mientras algunas noticias pueden debilitar la eficacia de un anuncio, muchas informaciones terminan extendiendo el ámbito de las afirmaciones falaces que están intentando desmontar: y la gente escucha la explicación y la recuerda mejor que la corrección.

En 1992, CNN ofreció un segmento de ”visionado de anuncios” señalando que los ataques de Bill Clinton hacia el presidente Bush sobre su gestión económica eran equívocos y que los ataques de Bush hacia Clinton sobre la subida de impuestos cuando era gobernador eran hipócritas. En ambos casos, el resultado fue que los espectadores se llevaban una mejor impresión del candidato cuyo anuncio se estaba criticando.

Esta tendencia se refuerza por las fuertes convicciones partidistas de la audiencia. La investigación  demuestra que los partidarios tienden a mantener sus la información en la que creen aunque sea incorrecta, incluso cuando ha sido enmendada, cuando esa información mejora la visión de su partido o empeora la del otro.

ERRORES Y COMUNICACIÓN

Comunicar es transmitir información, pero no todo el que mueve los labios o escribe papeles está comunicándose como es debido. Estas cosas pasan mucho en la transmisión de mensajes corporativos, institucionales o empresariales. Queremos contar cosas, queremos llegar a los otros, a esos que están allí, que pueden aceptar nuestro mensaje, comprar nuestro producto, pero muchas veces tenemos la sensación de que no conseguimos llegar al meollo, contar lo que de verdad tenemos en la cabeza… COMUNICAR.

No hay recetas infalibles para una comunicación eficiente al cien por cien, pero si hay autores, expertos en el análisis de este fenómeno, que han dado muchas vueltas al asunto desde el revés de la trama, es decir, desde lo que no se debe hacer si se quiere comunicar con efectividad. A veces es más fácil escarmentar en cabeza ajena para ver qué cosas no deben hacerse. Los errores en la comunicación de las empresas o las instituciones  han sido estudiados y de forma minuciosa y hay un libro varias veces reeditado y cuyo título no deja lugar a dudas: “Los cien errores de la comunicación de las organizaciones”. Sus autores son Luis Arroyo y Magali Yus, expertos en comunicación política y empresarial que han observado desde los dos puntos de vista posibles, el del emisor y el del receptor, algunas de las meteduras de pata más habituales cuando las empresas o las administraciones tratan de contar algo. Ellos descubren qué hacen mal y por qué. Su lectura es muy recomendable es, casi diríamos, el libro de cabecera de cualquier responsable de comunicación de una organización que tenga una presencia visible en la sociedad. Aquí sólo daremos algunas pistas de lo que Arroyo y Yus recomiendan. El resto, en su libro.

  • No sea pelmazo. Evite redactar una nota de prensa de cuatro folios. Los periodistas leen poco y en diagonal. Ahórreles trabajo.
  • No sea impreciso. Aporte datos, no sólo opiniones. Dé cifras y referencias claras. Si usted se cree el mejor eso debe ser refrendado por datos lo más objetivos posible.
  • No sea vago o indeciso. No envíe su información a las siete de la tarde.  Las redacciones tienen sus ritmos de trabajo y las noticias se pudren antes que la fruta.
  • No improvise. Si quiere que le entiendan, tenga las ideas calas y en orden. Elabore un guión, un argumentario y hágalo para trasmitirlo con frases cortas, palabras precisas y de forma breve. Recuerde que “lo bueno si breve…”.
  • No amenace. Si un medio de comunicación no le trata bien tiene muchos medios para trasladar su malestar. Lo que no debe es saltarse al redactor para quejarse a su jefe directo. Se habrá ganado un enemigo para siempre.
  • No olvide su imagen. Las comparecencias públicas son cubiertas por cada vez más medios audiovisuales. No olvide que hay fotógrafos y operadores de cámara, que existen los canales digitales. Que su aspecto y expresión corporal vayan acordes al mensaje que transmite. Sea usted mismo. No se disfrace.
  • No se crea Superman. En las empresas hay situaciones de crisis. ¿Cree que nunca le pasará a usted? Craso error, amigo. Prepare un plan de crisis y ajústese a él al milímetro. Es la única manera de no apagar el incendio con gasolina.
  • No mienta. Si ha metido la pata diga la verdad. No se esconda, no trate de dar el asunto por muerto sin explicarse. Se perdona antes a alguien que pide disculpas y dice la verdad que a quien se atrinchera.
  • Haga amigos. Tome medidas de responsabilidad social corporativa, cree una imagen de empresa transparente, segura, que cuida el medio ambiente… Es una forma indirecta de comunicar.

¿Curiosidad por seguir leyendo? Pues a por el manual. También se puede echar un ojo a la interesante web de Luis Arroyo. Aquí queda la dirección. http://www.luisarroyo.com/

PUBLICIDAD CON ALMA

 

BiTTia acaba de recibir el premio del Publifestival a la mejor Pieza Gráfica con una campaña dedicada a la erradicación del consumo de tabaco entre mujeres embarazadas. Esa pieza fue empleada en la campaña que realizó el Principado de Asturias con motivo del Día Mundial Sin Tabaco de 2011.

Que una agencia reciba un premio por el contenido social de un trabajo invita a hacer una reflexión sobre el valor real de lo que hacemos a diario, el valor de la publicidad, una tarea que lleva siendo objeto de disputa desde su aparición. Para muestra, dos frases. El gran historiador y filósofo Arnold Joseph Toynbee fue tajante al decir: “No se me ocurre ninguna circunstancia en la que la publicidad no sea un mal”. Queda claro que Toynbee desconfiaba, como algunos siguen haciendo, de la publicidad como herramienta para mejorar la historia o la vida.

Sin embargo, otro gran pensador casi contemporáneo a él, Marshall McLuhan afirmó con la misma contundencia que  “La publicidad es la mayor forma de arte del siglo XX”. ¿Somos tan inmorales como escribió Toynbee? ¿Tan artistas como dijo McLuhan? ¿Manipuladores? ¿Visionarios? ¿Qué somos los publicistas? Tal vez tengamos una pizca de cada cosa. Lo que sí es evidente es que nuestra sociedad cada  vez más informada y menos crédula exige buena publicidad, no sólo en cuanto su calidad estética, sus contenidos o su factura técnica. Los espectadores y los anunciantes quieren también publicidad con alma y con conciencia.

La publicidad, vende, asombra, entretiene, pero también puede mejorar el mundo, educar y dar un toque de belleza. No es lo mismo publicidad que simple propaganda, pero debe atraer la atención del consumidor. La publicidad no es información, pero también se alimenta de la actualidad. La publicidad no es mero ejercicio estético, pero busca el arte. La publicidad no debe adoctrinar, pero es un soporte que aproveche su amplia audiencia para transmitir mensajes constructivos. En resumen, caminamos sobre una tela de araña con muchos hilos que son caminos entrecruzados y muchos ojos que nos observan. La clave es tratar de hacer un trabajo equilibrado y que, llegado el caso, pueda incluir unos valores sociales positivos.

Sobre estas pautas hemos trabajado en biTTIa al pensar y ejecutar la campaña institucional del Día Mundial Sin Tabaco en Asturias titulada “el humo del tabaco no respeta a nadie”. Hemos querido sorprender, ser innovadores y hacerlo, además, con conciencia de que un buen trabajo sirve a un buen fin mejor que un trabajo mediocre u oportunista. Hemos usado este arte del siglo XXI como un instrumento a favor de una vida más sana, de la prevención de una de las plagas de nuestro tiempo: el tabaquismo.Este premio respalda  nuestro trabajo y muestran la publicidad en su faceta más humana, moral y artística, la muestra como un medio que puede hacernos mejores.

 

REFRANERO DE LA PUBLICIDAD (IV)

4. ¿A dónde va Vicente? A donde va la gente.

Ahora lo llaman “tendencias”. Pero el mecanismo es el mismo desde que el hombre es mono: si mucha gente lo tiene –o lo quiere– Vicente también. Y Vicenta y Vicentín y Vincent y Vincenza…

Pero ¿cómo un producto o un servicio llega a convertirse en objeto de culto para el consumidor, en tendencia, en moda, en “lo must” (además de por su calidad, claro)?

¿Por el boca a oreja, dices?

REFRANERO DE LA PUBLICIDAD (III)

3. Quien da primero da dos veces.

No tiene pérdida: si tu marca no empieza cuanto antes a proclamar a los cuatro vientos sus virtudes casi seguro que tu competencia –cuyo producto es, qué duda cabe, mucho peor y más feo– te sacará una peligrosa ventaja en el corazón y en la cabeza de tus clientes potenciales. Para acabar cayendo, finalmente, en sus manos… Vamos, que perderías por K.O. técnico en el primer asalto.

Y eso no sería justo, ¿verdad?

REFRANERO DE LA PUBLICIDAD (II)

2. Que hablen de ti, aunque sea bien.

Esto es ya un clásico. Sin un mínimo de notoriedad en el ámbito adecuado no hay marca que se aguante. Hasta el punto de que tal pareciera que es mejor que se hable de ti, aunque sea mal, que languidecer en el desierto del anonimato.

Dejémonos de tonterías: siempre es mejor que lo que se diga sea bueno. Pero para eso primero tendrán que conocerte, ¿no?… ¿Haciéndote un poco de publicidad, tal vez?